jueves, 31 de enero de 2008

Capitalismo: Una crisis devastadora

Robert Brenner

La actual crisis puede transformarse en la más devastadora desde la Gran Depresión. Manifiesta problemas profundos no resueltos en la economía real que han sido literalmente disimulados durante décadas por medio del endeudamiento, así como una escasez financiera en el corto plazo de una profundidad nunca vista desde la segunda guerra mundial. La combinación de la debilidad de la acumulación de capital subyacente y la crisis del sistema bancario es lo que hace la caída tan inmanejable para los gobernantes y tan seria su potencialidad de producir un desastre. La plaga de hipotecas ejecutadas y hogares abandonados –frecuentemente ocupados y despojados de todo, incluyendo los cables de cobre- acecha Detroit en particular, y otras ciudades del medio oeste.

El desastre humano que esto representa para cientos de miles de familias y sus comunidades sólo puede ser la primera señal de lo que significa una crisis capitalista. El alza histórica de los mercados financieros en los años 1980s, 90s, y 2000s –con su transferencia de ingreso y riqueza al uno por ciento más rico de la población- distrajo la atención del debilitamiento de largo plazo de las economías capitalistas avanzadas. El desempeño económico en los Estados Unidos, Europa Occidental y Japón, según virtualmente todos los indicadores estadísticos -crecimiento de la producción, inversión, empleo y salarios- se ha deteriorado, década tras década, ciclo económico tras ciclo económico, desde 1973.

Los años desde el comienzo del presente ciclo, que se originó a comienzos de 2001, han sido los peores de todos. El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en los Estados Unidos ha sido el más lento para cualquier intervalo comparable desde fines de los 40s., mientras que el aumento de nuevas plantas y equipamiento y la creación de empleos han estado un tercio y dos tercios respectivamente por debajo del promedio de posguerra. Los salarios horario reales para la producción y trabajadores no supervisores, alrededor del 80% de la fuerza de trabajo, estuvieron prácticamente planchados, languideciendo alrededor de su nivel de 1979.

La expansión económica tampoco ha sido suficientemente fuerte en Europa occidental o Japón. La caída del dinamismo económico del mundo capitalista avanzado está arraigada en un descenso muy importante de la rentabilidad, causado en primer lugar por una tendencia crónica a la sobrecapacidad en el sector manufacturero mundial, que data de fines de los años 1960 y principios de los 70. Hacia el año 2000, en Estados Unidos, Japón y Alemania, la tasa de ganancia en la economía privada tuvo una recuperación, pero en el ciclo de los ’90 no subió más que en el de los ’70.

Con la reducción de la rentabilidad, las firmas tuvieron menores ganancias para agregar a sus plantas y equipamientos y menores incentivos para expandirse. La continua reducción de la rentabilidad desde los años 1970 llevó a una caída sostenida en la inversión, como proporción del PBI, en las economías capitalistas avanzadas, así como reducciones graduales en el crecimiento de la producción, medios de producción y empleo.

La prolongada declinación en la acumulación de capital, así como la contención de los salarios por parte de las corporaciones para restaurar sus tasas de retorno, junto con los recortes del gobierno en el gasto social para reforzar las ganancias, han llevado a una caída en el crecimiento de las inversiones, el consumo y la demanda del gobierno, y por lo tanto en el crecimiento de la demanda de conjunto. La debilidad de la demanda agregada, consecuencia en última instancia de la reducción de la rentabilidad, ha constituido la principal barrera al crecimiento en las economías capitalistas avanzadas.

Para contrarrestar la persistente debilidad de la demanda agregada, los gobiernos, encabezados por el de Estados Unidos, no han tenido más alternativa que emitir volúmenes cada vez mayores de deuda, a través de canales cada vez más variados y barrocos, para mantener funcionando la economía. Inicialmente, durante los 70 y 80s, los estados se vieron obligados a incurrir en déficit públicos cada vez mayores para sostener el crecimiento. Pero si bien esto mantuvo la economía relativamente estable, esos déficit también la llevaron al estancamiento: en la jerga de esa época, los gobiernos progresivamente recibían menos, era menor el crecimiento del PBI por cada aumento del endeudamiento.

Del recorte de presupuesto a la burbuja económica

A principios de los años 1990s, en Estados Unidos y Europa, dirigidos por Bill Clinton, Robert Rubin y Alan Greenspan, los gobiernos que habían girado a la derecha y se guiaban por el pensamiento neoliberal (privatización y destrucción de los programas sociales) buscaron superar el estancamiento tratando de equilibrar los presupuestos. Pero aunque esto no parecía importante en la contabilidad del período, este cambio dramático tuvo un efecto retroactivo radical.

Como la rentabilidad todavía no se había recuperado, las reducciones de déficit causadas por la equilibración del presupuesto significaron un gran golpe a la demanda agregada, con el resultado de que durante la primera mitad de la década de 1990, Europa y Japón experimentaron recesiones devastadoras, las peores del período de la posguerra, y la economía de Estados Unidos se vio obligado a recurrir a formas de estímulo más poderosas y riesgosas para contrarrestar la tendencia al estancamiento. En particular, reemplazó el déficit público del keynesianismo tradicional con el déficit privado y la inflación de los activos de lo que podía llamarse el keynesianismo del precio de los activos, simplemente una burbuja económica.

En el gran ascenso del mercado de valores de la década de 1990, las corporaciones y los hogares ricos vieron expandirse masivamente su riqueza en dinero. Por lo tanto pudieron embarcarse en un aumento récord de endeudamiento y, sobre esta base, sostener una poderosa expansión de la inversión y el consumo. El así llamado boom de la “nueva economía” fue la expresión directa de la burbuja histórica del precio de las acciones de los años 1995-2000. Pero como los precios de las acciones subieron a pesar de la caída de la tasa de ganancia y como las nuevas inversiones exacerbaron la sobrecapacidad industrial, eso rápidamente aseguró la caída de la bolsa y la recesión de 2000-2001, deprimiendo la rentabilidad en el sector no financiero a su nivel más bajo desde 1980.

Sin inmutarse, Greenspan y la Reserva Federal, ayudados por otros importantes Bancos Centrales, contrarrestaron el nuevo ciclo descendente con otra ronda de inflación de los precios de los activos, y esto ha sido esencialmente lo que nos trajo a donde estamos hoy. Al reducir a cero las tasas de interés a corto plazo por tres años, facilitaron una explosión sin precedentes históricos del endeudamiento de los hogares, que contribuyó y alimentó la suba de los precios de las casas y la riqueza doméstica.

Según The Economist, la burbuja inmobiliaria mundial entre 2000 y 2005 fue la mayor de todos los tiempos, superando incluso la de 1929. Esto hizo posible un aumento sostenido del gasto de consumo y de la inversión residencial, que juntos impulsaron la expansión. El consumo personal más la construcción de viviendas dan cuenta de entre el 90 al 100% del crecimiento del PBI de Estados Unidos en los primeros cinco años del actual ciclo económico. Durante el mismo intervalo, sólo el sector inmobiliario, según Economy.com de Moody’s, fue responsable por casi el aumento del 50% del PBI, que de lo contrario hubiera sido -2,3% en lugar de 1,6%.

Así, junto con los déficit presupuestarios reaganianos de G.W Bush, el récord en los déficit de los hogares permitió oscurecer cuán débil realmente era la recuperación económica subyacente. El incremento de la demanda consumista respaldada con deuda, así como el crédito excesivamente barato, no sólo revivió la economía norteamericana, sino especialmente, por el impulso de una nueva oleada de importaciones y el aumento del déficit de cuenta corriente (balance de pagos y comercio) a niveles récord, alimentó lo que parecía ser una impresionante expansión económica global.

Brutal ofensiva corporativa

Pero si los consumidores hicieron su parte, no se puede decir lo mismo de las firmas privadas, a pesar del estímulo económico récord. Greenspan y la Fed habían inflado la burbuja inmobiliaria para darle tiempo a las corporaciones para desembarazarse de su exceso de capital y retomar la inversión. Pero, en lugar de esto, al centrarse en restaurar la tasa de ganancias, las corporaciones desencadenaron una brutal ofensiva contra los trabajadores.

Elevaron la productividad, no tanto por el aumento de las inversiones en plantas avanzadas y equipamiento sino por medio del recorte radical en los empleos, obligando a los trabajadores que quedaron a utilizar los tiempos muertos. Al mantener bajos los salarios y a la vez extraer más producción por persona, se apropiaron en la forma de ganancias de una porción del crecimiento del sector no financiero del PBI sin precedentes históricos.

Las corporaciones no financieras, durante esta expansión, han elevado significativamente sus tasas de ganancias, aunque este crecimiento no llegó hasta los ya reducidos niveles de la década de 1990. Además, teniendo en cuenta que el grado al cual se había elevado la tasa de ganancia había sido alcanzado simplemente por la vía de elevar la tasa de explotación –haciendo que los trabajadores trabajen más y pagándoles menos la hora- habían razones para dudar de cuánto tiempo podía continuar. Pero sobre todo, al mejorar la rentabilidad por medio de mantener baja la creación de empleo, la inversión y los salarios, las empresas norteamericanas mantuvieron bajo el crecimiento de la demanda agregada y por lo tanto socavaron su propio incentivo para expandirse.

Simultáneamente, en lugar de aumentar la inversión, la productividad y el empleo para aumentar las ganancias, las firmas buscaron explotar el bajo costo de los préstamos para mejorar su posición y la de sus accionistas por la vía de la manipulación financiera –liquidando sus deudas y dividendos, comprando sus propias acciones para subir su valor, particularmente en la forma de una enorme oleada de fusiones y adquisiciones. En Estados Unidos, durante los últimos cuatro o cinco años, la recompra de dividendos y acciones como parte de ganancias acumuladas (retained earnings) ha explotado a sus niveles más altos de la posguerra. La misma clase de cosas han ocurrido en toda la economía mundial –Europa, Japón y Corea.

El estallido de las burbujas

El límite es que, en Estados Unidos y el mundo capitalista avanzado desde el año 2000, hemos visto el crecimiento más lento de la economía real desde la segunda guerra mundial y la mayor expansión de la economía financiera en la historia de Estados Unidos. No es necesario un marxista para decir que esto no puede continuar.

Por supuesto, así como la burbuja de la bolsa de los años 1990 estalló, la burbuja inmobiliaria también explotó. Como consecuencia, la película de la expansión impulsada por el boom inmobiliario que vimos durante el ciclo ascendente está ahora revirtiéndose. Hoy, los precios de las casas ya han empezado a caer un 5% de su punto más alto de 2005, pero esto sólo es el comienzo. Según la estimación de Moody’s, en el momento en que la burbuja inmobiliaria se desinfle completamente a principios de 2009, los precios de las viviendas habrán caído un 20% en términos nominales –incluso en términos reales-, de lejos la mayor caída en la historia norteamericana de la posguerra.

Así como el efecto riqueza positivo de la burbuja inmobiliaria impulsó la economía, el efecto negativo de la caída del mercado inmobiliario está empujándola hacia abajo. Con el valor de sus viviendas en declinación, las familias ya no pueden tratar sus casas como cajeros automáticos, y los préstamos a los hogares están colapsando, por lo que tienen que reducir su consumo.

El peligro subyacente es que los hogares norteamericanos, al ya no poder “ahorrar” a través de la elevación del valor de sus viviendas, comiencen rápidamente a ahorrar verdaderamente, elevando la tasa de ahorro personal, que ahora está en su nivel más bajo de la historia, haciendo caer el consumo. Al comprender cómo el fin de la burbuja inmobiliaria afectaría el poder de compra de los consumidores, las firmas recortaron la incorporación de personal, con el resultado de que el crecimiento del empleo cayó significativamente desde principios de 2007.

Gracias a la crisis inmobiliaria y a la desaceleración del empleo, ya en el segundo trimestre de 2007, el flujo total real de dinero a los hogares, que había aumentado a una tasa anual de alrededor del 4,4% en 2005 y 2006, había caído hasta casi cero. En otras palabras, si uno suma los ingresos reales disponibles de los particulares, más sus ingresos por la diferencia entre el precio de la vivienda y la hipoteca, más los créditos para consumo, más la realización de ganancias de capital, descubrirá que lo que tienen para gastar ha dejado de crecer. Bastante antes de que la crisis financiera golpeara el pasado verano, la expansión ya estaba agonizando.

La debacle sub-prime, que surgió como una extensión directa de la burbuja financiera, está complicando en gran medida el ciclo declinante, haciéndolo muy peligroso. Los mecanismos que ligan los préstamos hipotecarios inescrupulosos a una escala titánica, las ejecuciones masivas de viviendas, el colapso del mercado de títulos financieros respaldado por hipotecas sub-prime, y la crisis de los grandes bancos que directamente tenían esas cantidades de títulos, requieren una discusión aparte.

Simplemente se puede decir a modo de conclusión -debido a que las pérdidas de los bancos, ya enormes, son tan reales, y a que probablemente crezcan mucho más a medida que empeore la caída- que la economía enfrenta la perspectiva, sin precedentes en el período de posguerra, de un congelamiento del crédito en el mismo momento en que se está deslizando en una recesión –y que los gobiernos enfrentan un problema de una dificultad sin precedentes para evitar este resultado.

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Nota: Robert Brenner es historiador y economista, se ha destacado por un trabajo sobre los orígenes agrarios del capitalismo europeo conocido como el “debate Brenner”, que ocupó un lugar importante en el estudio histórico contemporáneo. En su Nº 229 de mayo-junio de 1998, The New Left Review (Gran Bretaña), publicó una de sus principales obras: The economics of global turbulence (La economía de la turbulencia global). En castellano, fue publicado bajo el título "Turbulencias de la economía mundial", ediciones LOM, Chile 1999.

Against the Current Nº 132 (Detroit, enero-febrero 2008)
(http://www.solidarity-us.org/atc/current)

http://www.cubasocialista.cubaweb.cu/

lunes, 14 de enero de 2008

Huelga de Hambre Indefinida

Reproducimos un artículo de Jesús, miembro del Colectivo por la Justicia y los Derechos de las Personas “Queda la Palabra”, aparecido el 13 de Diciembre en Kaos en la Red (http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=49695), en el que anuncia su firme decisión de iniciar una huelga de hambre indefinida como mecanismo de denuncia ante la situación que viven los trabajadores inmigrantes en la campaña de la aceituna en Jaén. Tras el artículo, publicamos el correo que le hemos enviado para mostrarle nuestro apoyo y solidaridad.

Aquellos que tenemos la capacidad de sentir totalmente el dolor que experimentan los demás no nos quedamos impasibles ante él. Es como si nos lo hicieran a nosotras/os mismas/os o a una hija o hijo. Llevo cuatro años denunciando y luchando contra las condiciones inhumanas a las que someten a las personas temporeras inmigrantes en las Campañas de la Aceituna de Jaén. Esta campaña 2007-2008 quizás sea peor que las anteriores. Junto a mi colectivo, Queda la Palabra, la Plataforma Pro Derechos Humanos de Jaén y el Sindicato Obrero Inmigrante, todos ellos colectivos limpios (sin subvenciones y funcionando de forma asamblearia horizontal por consenso) promocionados por mí mismo, hemos trabajado con ahínco y con acierto en nuestras acciones y reivindicaciones, pero la realidad de Jaén ha cambiado muy poco por no decir nada.

Jaén es una provincia mayoritariamente racista y xenófoba; ignora, maltrata, excluye y vulnera los Derechos más básicos de los obreros temporeros durante las campañas de la Aceituna. Reproduce fielmente la actitud política de cosificar a estas personas, convirtiéndolas en objetos útiles para un solo uso, es decir, como se hace Almería con los invernaderos o en Huelva con la Campaña de la Fresa, considerándolas “mano de obra” en vez de personas. Es evidente y todos lo presenciamos a simple vista: Los ciudadanos no facilitan alquileres a los temporeros recién llegados, en ningún pueblo quieren alquilar casas decentes a estas personas, los albergues son pequeños e insuficientes, a veces colocados en las afueras de la población, incluso en polígonos o naves industriales (como ocurre en Jaén, Úbeda, Torredelcampo...) y, en la mayoría de las ocasiones, con infraestructuras indignas. Da vergüenza ajena comparar las condiciones de lujo del nuevo albergue juvenil de la capital y las indignas y paupérrimas condiciones del albergue de transeúntes.

Destaco también que este año ha habido hasta 200 personas pernoctando a la intemperie durante muchos días en Villanueva del Arzobispo (este dato ha sido contrastado con la propia policía local), pero no solo ha sucedido en este pueblo sino en muchos otros lugares de la provincia aunque el número de personas desprotegidas ha sido menor pero igual de grave como crisis humanitaria.

En Torredelcampo, hace unos días se han producido varios ataques de tinte fascista (racistas y xenófobos) por parte de un grupo de más de 20 jóvenes de esta localidad contra algunos temporeros inmigrantes. Y, por no variar, en Jaén capital, a pesar de que las tres administraciones están dirigidas por el mismo partido político PsoE*, siguen cometiéndose abusos y maltrato a los temporeros, por ejemplo, han previsto la fecha de cierre del Dispositivo Especial de Atención al Temporero para este próximo martes 15 de enero, cuando todavía no se ha acabado la campaña y hay casi 100 personas pernoctando en él y, por lo menos 30 trabajando en la recogida y sin vivienda. Los empresarios de la aceituna se ven obligados (aunque no todos lo cumplen) a pagar según convenio pero no a alquilar vivienda a sus temporeros con lo cual quedan en la calle en muchos pueblos de esta provincia miserable y racista.

Los políticos de los partidos mayoritarios (alcaldes*, delegados de la junta de andalucía* y subdelegado del gobierno central*) siguen reprimiendo y persiguiendo a los temporeros sin papeles que no han cometido ningún delito criminalizándolos ante el pueblo, por lo que considero a estos políticos indignos como personas y con actuaciones ilegales puesto que una reciente sentencia del Tribunal Supremo sostiene que no es suficiente el estar sin papeles en España (falta administrativa) para ser expulsados del territorio estatal. Además las OSGs (cruz roja*, cáritas*, jaén acoge* y atime*), los sindicatos mayoritarios (ugt*, cc.oo.*) y las organizaciones empresariales (asaja*...), todos ellos pertenecientes al Foro Provincial de la Inmigración y por lo tanto, responsables de las decisiones políticas que se toman, hacen nulos esfuerzos por acabar con esta situación, es más, parecen promover que se prolongue en el tiempo. No hay prácticamente ninguna voluntad política o social por integrar de pleno Derecho, durante los tres meses que pasan a nuestro lado, a estos trabajadores temporeros (entre 5.000 y 7.000 personas). Estos políticos de pacotilla y las barrigas agradecidas que les rodean y dicen pertenecer al movimiento social, permanecen pasivos ante sus necesidades básicas de libertad de movimiento, vivienda y trabajo y no se empeñan en que esto mejore. Decir que los movimientos sociales que no son OSGs tampoco hacen nada por evitar que estas graves vulneraciones se sigan cometiendo. Puedo decir claramente que los que luchamos en la capital realmente contra esto somos no más de diez personas.

Así pues, después de estos años de lucha, no me queda otra opción que tomar decisiones drásticas que provoquen cambios ante lo que es una grave vulneración de los Derechos Humanos hasta que ésta empiece realmente a cambiar con el compromiso político, sindical y empresarial. Por eso os anuncio que mañana lunes comenzaré una Huelga de Hambre Indefinida que no terminará hasta que vea que los cambios que reivindico y que pertenecen a la más clara lógica de defensa de los Derechos de las Personas, se están haciendo realidad de forma digna. Estoy dispuesto a morir por ello ya que quiero evitar con todas mis fuerzas que la situación mayoritaria de maltrato se vuelva a repetir, incluso en algunos pueblos a enquistarse y convertirse en comportamientos fascistas, racistas y xenófobos continuos.

Estaré mañana lunes en la puerta de la Sudelegación del Gobierno y cada día posiblemente me desplazaré a la puerta de otras instituciones u organizaciones implicadas para solicitar estos cambios necesarios y legítimos y no cesaré de hacerlo, junto al apoyo de las/os compañeras/os y las personas reales que están luchando pacíficamente contra estas injusticias hasta que lo cambiemos. No dudaré en denunciar judicialmente a todas las instituciones, organizaciones y personas concretas que favorecen esta grave e indigna situación de vulneración de Derechos Básicos de las Personas. Nuestra exigencia es alta: Pedimos la dimisión de la recién alcaldesa de Jaén carmen peñalver*, el delegado del gobierno francisco reyes* y el subdelegado del gobierno fernando calahorro*, todos ellos indignos como personas y como políticos, para que en su lugar haya políticos dignos con voluntad de garantizar en primer lugar y sobre todo los Derechos de los Trabajadores Temporeros, las personas más desfavorecidas de Jaén, conciudadanos nuestros durante unos meses al año que además no tienen voz por el miedo y terror que les provocan estos malnacidos políticos con la represión y la amenaza de expulsión. Pedimos también que el foro provincial de la inmigración* firme, exija y empiece a ejecutar políticas reales de integración sociolaboral de los temporeros.

Este cambio es posible en Jaén y así va a ser realidad cueste lo que cueste. Todas/os aquellas/os que estéis dispuestos a aportar vuestro tiempo y esfuerzo personal, por poco que creáis que es, en este cambio a corto plazo sois bienvenidos para luchar juntos pacíficamente. Si sois de fuera de Jaén estáis invitados a participar de la forma que deseéis y, aunque os haremos propuestas concretas en los próximos días, podéis venir a colaborar personalmente. En realidad necesitamos ser muchas/os más, por ello, desde el colectivo Queda la Palabra, la Plataforma Pro Derechos Humanos de Jaén, el Sindicato Obrero Inmigrante y yo, personalmente, os pedimos participación activa.

En los próximos días tendréis más noticias sobre lo que sucede. Adelantaros que esta semana, el día 17, me reuniré con francisco reyes*, delegado del gobierno andaluz que por fin, después de dos años solicitándoselo, me va a recibir para dialogar. Entre todas/os los que estamos propiciando este importante cambio hay varias acciones pacíficas preparadas que poco a poco, por medio de estos comunicados, iréis conociendo.

Reitero mi petición de apoyo en esta Huelga de Hambre por los Derechos de las Personas Temporeras Migrantes en Jaén, la actual capital mundial de las condiciones inhumanas de los temporeros migrantes en la Campaña de la Aceituna. No es normal ninguna de estas humillaciones y vejaciones a las personas más precarizadas y que en muchos casos ni siquiera pueden ejercer su derecho a hablar o denunciar. Estos abusos existen porque todas/os y cada uno de vosotras y vosotros los permitís. No seas una persona malnacida e indigna, cómplice con tu pasividad y tu silencio: Únete, actúa y denuncia.

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La sociedad imperialista es aquella en la que el egoísmo individual de la mayoría de sus miembros cubre con apariencias las injusticias en lugar de solucionarlas.

* Boicot en minúscula: Os invitamos a escribir en minúscula el nombre de los presidentes, estados, instituciones, organizaciones y particulares que ejercen y/o apoyan y/o no denuncian el terrorismo de estado contra las personas que además han sido precarizadas (Vulneración de los Derechos de la Personas).

** PsoE: Partido Español. Ponemos en minúscula y no pronunciamos "socialista obrero" porque no lo es.


Nuestro mensaje es el siguiente:

Estimados compañeros del colectivo "Queda la palabra":

Desde Democracia Comunista (Luxemburguista) queremos expresaros nuestra solidaridad con la lucha que estais llevando a cabo para denunciar la situación a la que se ven sometidos los trabajadores inmigrantes en Jaén. Y en especial queremos solidarizarnos con el compañero Jesús, pues su huelga de hambre demuestra un extraordinario coraje para enfrentar a los explotadores y a los políticos que los amparan.

Nuestros camaradas en La Mancha han visto y ven como la situación que denunciais se producía también en la vendimia y en la campaña de la aceituna. En todas partes es lo mismo: se utiliza la situación de irregularidad para explotar aún más a los proletarios sin papeles y para forzar a los que los tienen a aceptar las mismas míseras condiciones de trabajo.

Confiamos en que, como en otras ocasiones hemos afirmado, todos los proletarios nos demos cuenta pronto de que nuestra lucha es la misma. De que nos une ser miembros de la misma clase y estar sometidos a la misma explotación y opresión por parte de la burguesía. Nosotros no tenemos patria, sólo patronos a los que combatir.

¡NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL!
¡PAPELES PARA TODOS!

SALUD
DC-L

sábado, 12 de enero de 2008

Sarkozy y la dictadura

Crónicas de la “Francia de después”, 14 de Diciembre de 2007:
Sarkozy y la dictadura

Contra las movilizaciones sociales que se desarrollaron en noviembre, el Gobierno UMP hizo uso de las mentiras, de la represión, creó divisiones entre los trabajadores, y a pesar de todo se ha visto obligado a ceder en algunos puntos, a dar algunas compensaciones. Pero la ausencia de una unión y de una extensión de las luchas impidió que las reivindicaciones en su conjunto tuvieran éxito. No obstante, no es más que un comienzo, otras luchas sociales se producirán en los meses que vienen.

Paralelamente a estas maniobras para obstruir la contestación social, el régimen se mostró con una desusada precisión en relación a los principios democráticos. Después de haber felicitado al dictador Putin para su "victoria electoral", el monarca-presidente Sarkozy acogió con los brazos abiertos al dictador Gadafi. No se puede decir que todo les separa: toda manifestación contra el dictador libio estuvo prohibida en París por el poder UMP...

El 12 de diciembre por la mañana, los grandes patronos franceses se apretujaban para aplaudir al dictador; por la tarde los puentes de París se cerraban a los peatones, pues Gadafi deseaba hacer un paseo en barco por el Sena... Ningún elemento de la ridiculez tiene que ser olvidado, pero estas peripecias no deben hacernos perder de vista lo que muestran los recientes acontecimientos sobre la relación de Sarkozy con la dictadura.

Por ejemplo, el nuevo Tratado europeo - texto cuya parte fundamental se rechazó por un referéndum en Francia en mayo de 2005, y luego por un referéndum en los Países Bajos en junio de 2005 - no será sometido al sufragio universal. No contento con decidir sin el pueblo, lo que es clásico (aunque estrictamente contrario al principio de la democracia), se trata esta vez de decidir abiertamente contra el pueblo.

Pero, puesto que se considera pot encima de una decisión popular, ¿de dónde emana entonces el poder de Sarkozy? ¿Del 42% de los electores inscritos, que votaron por él en la segunda vuelta de las presidenciales? Ni siquiera. Lo que se constata de su política fue confirmado en su reciente viaje a Argelia, donde se expresó desde una tribuna que llevaba el logotipo... ¡del Medef! Definitivamente no es más que el presidente de la patronal.

Diga lo que diga Sarkozy, él no supone en esta materia ninguna "ruptura" con la situación previa. Estas tendencias autocráticas (o dictatoriales) del presidente, esta negativa a pasar por la democracia para las decisiones importantes, están en realidad presentes, al menos parcialmente, en la naturaleza de las instituciones actuales.

Se tiene pues la confirmación de que la "Francia de después", es en realidad la "Francia de antes", en peor.

DC-L

lunes, 26 de noviembre de 2007

Las políticas migratorias fomentan la xenofobia

Todas las políticas sobre la cuestión migratoria implementadas en estos últimos años en España han fomentado y fomentan la xenofobia y el racismo. La evidencia es que esos dos fenómenos han aumentado. Es decir, debe existir alguna relación entre la naturaleza y el aumento de las medidas políticas y legales que se adoptan sobre la cuestión y el aumento de esos execrables fenómenos. Disociar ambos aspectos, como se empeñan en hacer nuestros gobernantes, nos parece ilusorio y falaz. Claro que tampoco podía esperarse algo distinto de ellos.

Decíamos en un texto recientemente publicado: “La España real es la que permite que miles de personas mueran ahogadas tratando de llegar a este “paraíso”. La que gasta millones de euros en material y asesoramiento policial y militar a los países de origen de los inmigrantes (cuyos gobiernos no destacan precisamente por su preocupación por los ciudadanos), en lugar de destinarlos a un verdadero desarrollo social de esas personas. La que fomenta en el fondo el racismo y la xenofobia, a través de las leyes y del propio tratamiento informativo del problema migratorio. La que lidera en la UE que haya ciudadanos de segunda (rumanos y búlgaros) sin decirnos que así seguirán siendo la mano de obra esclava de nuestros campos y andamios. La que permite, alienta y protege a los empresarios que explotan a los trabajadores inmigrantes, negándoles (de una u otra forma) los derechos que los autóctonos tenemos. La que se olvida, no sólo de los 40 años de dictadura fascista, sino de los siglos durante los que los españolitos tuvieron que irse con una mano delante y otra detrás.”[1]

Informes y textos sobre la cuestión migratoria (con aparatos estadísticos exhaustivos incluso), en relación a España o al conjunto del Planeta, están al alcance de todos (comenzando por la propia red)[2]. La inmensa mayoría admiten que las migraciones son un problema, algo sobre lo que hay que actuar, y admiten también que la xenofobia no para de crecer. Pero cuando plantean propuestas o alternativas, siguen anclados en los límites del “estado-nación”. Nuestra perspectiva es otra, radicalmente distinta. Para nosotros, esos límites hoy ya no son válidos para formular propuestas, sencillamente porque la realidad del capitalismo global los supera ampliamente, haciendolos inviables. Y a nosotros lo que más nos interesa es qué se puede hacer, qué propuestas tienen sentido desde la óptica de los intereses del proletariado. Por tanto, lo que nos preguntamos ahora no es tanto cómo es la situación del problema migratorio aquí sino qué se puede hacer desde aquí, qué podemos reivindicar en el estado español, pero teniendo presente que el marco estatal ya no es autónomo o independiente.

Por más que los “políticamente correctos” se empeñen en proponer paliativos (“campañas de sensibilización”, objetivos en los planes educativos,…) la situación respecto de los inmigrantes se hace cada vez peor. Y echar la culpa a la población en general (a un supuesto “racismo sociológico”), o a los propios inmigrantes, como si nada tuvieran que ver las políticas migratorias, es, sencillamente una falacia auto-exculpatoria del crimen que los diversos gobernantes de este país están cometiendo[3].

Varios son los aspectos fundamentales que queremos resaltar de esas políticas:
  1. Mantienen la segregación entre los habitantes del territorio, dividiéndolos según su condición legal. Es decir, dividen a los habitantes del estado en dos categorías básicas: los que tienen todos los derechos y los que tienen derechos limitados (o no tienen ninguno).
  2. Promueven y ejercen un control sobre los movimientos migratorios. Ese control es restrictivo, no permite que todo el que lo desee se instale en territorio hispano.
  3. Se insertan en una estrategia común a toda la Unión Europea. Lo que ha dado en llamarse la “Europa Fortaleza”.
  4. Suponen un incremento del gasto público en la aplicación de las medidas de control.
  5. Incluyen actuaciones fuera del estado y de la UE (extra-territoriales), cada vez mayores y más costosas. Esas actuaciones se realizan en los países de origen y tránsito de los migrantes. Entre ellas, al menos supuestamente, se incluyen actuaciones que fomenten el “desarrollo” de esos países. Pero sobre todo son actuaciones vinculadas a cooperación policial y judicial, encaminadas a que se detenga el viaje allí mismo, o a que puedan ser repatriados desde aquí.
  6. Incluyen un determinado discurso, que es trasladado a la sociedad por los medios de comunicación. Es decir, incluyen un determinado mensaje que se envía a la sociedad.


¿Qué han conseguido esas políticas? Lo más sencillo es mostrar antes lo que no han conseguido:

  1. No han conseguido que se reduzcan los flujos migratorios. Cada vez vienen más inmigrantes. Ni, por mucho que se empeñen, lo van a conseguir.
  2. No han conseguido que los flujos migratorios se realicen de forma “ordenada” (es el término que suelen invocar). Cada vez hay más inmigración ilegal.
  3. No han conseguido que las causas en origen de las migraciones (el subdesarrollo en sentido amplio) hayan cesado. Ni siquiera las han mitigado.
  4. No han conseguido que se reduzca la explotación laboral. De hecho, esa explotación aumenta y se extiende entre los inmigrantes y entre los “aborígenes”.
  5. No han conseguido que se realice una efectiva integración de los inmigrantes. No sólo cada vez hay más xenofobia y racismo, sino que se conforman auténticos guetos.
  6. No han conseguido que se reduzcan los fenómenos de marginalidad asociados.

Puede que hayan conseguido otras cosas (muchas de ellas, probablemente, “inconfesables”) pero, si no han conseguido ninguno de los objetivos básicos que debían proponerse (y que los propios que las impulsan dicen tener), ¿por qué se mantienen? Entre los descerebrados que nos gobiernan, ¿no hay alguien mínimamente sensato que se de cuenta de que mantener lo que se muestra inútil es un error absurdo?

Nuestra opinión es que a ellos (los gobernantes) y a aquellos para quienes trabajan (los capitalistas) estas políticas sí les proporcionan los resultados que en realidad tenían previstos (los “inconfesables”).

¿Cuáles son esos resultados?

  1. Incrementar el “ejército de reserva” (que dijera Marx)
  2. Aumentar la sumisión de los trabajadores, a través de la extensión de la precariedad y la amenaza del paro
  3. Abaratar los costes laborales, en todos los sentidos posibles. Desde los salarios hasta los costes vinculados a la seguridad laboral o por despidos. Y aquellos derivados de contratar legalmente (cotizaciones,…).
  4. Fomentar la competencia y el enfrentamiento entre proletarios. La desunión del proletariado es siempre la mejor garantía de triunfo del capital.
  5. Que la población en general, y el proletariado en particular, encuentre un “chivo expiatorio ideal” para todos sus problemas, en lugar de centrar su atención en su verdadero enemigo.
  6. Convencer a una gran parte de la población de que las migraciones deben verse como un fenómeno negativo, fuente de inseguridades y males de todo tipo.
  7. Aumentar los medios represivos con los que cuenta el estado, así como su capacidad de control e intervención en todos los ámbitos vinculados a eso que se denominan “libertades”. Unos medios represivos que, no lo olvidemos, pueden emplearse tanto contra los inmigrantes como contra el resto de la población.
  8. Impulsar los negocios vinculados a la “seguridad”. Este objetivo no es menor. El sector mueve muchísimo dinero (cada vez más).
  9. “Estrechar lazos” con los gobiernos de los países con los que se firman acuerdos de cooperación en materia migratoria. Unos gobiernos, lo repetimos, que no se caracterizan precisamente por la atención que prestan a los problemas reales de los ciudadanos, ni por el respeto a los tan cacareados “derechos humanos” (menos aún si son derechos de humanos que no son ciudadanos del país). La pregunta que nos hacemos es muy simple: ¿qué necesitan los habitantes de África? ¿Vehículos policiales y centros de detención que se construyen en lo que fueran escuelas? ¿Adiestramento para las policías que sirven a los gobiernos y que un día interceptan un cayuco y al otro reprimen al pueblo? ¿O escuelas, hospitales, ambulancias,…?

Uno de los aspectos sobre el que nos interesa incidir es el del discurso del poder sobre las migraciones. Porque ese discurso transmite, de forma explícita pero sobre todo implícita (incluso con un mensaje subliminal) lo que el poder desea que pensemos todos sobre los inmigrantes. Y porque se trata, en primer término, de poner de manifiesto el carácter ideológico[4] y falaz de ese discurso y de quienes lo propagan. No valen supuestas campañas gubernamentales contra la xenofobia. Si se dice que hay “ilegales”, lo que se está queriendo decir es que el inmigrante es alguien que incumple la ley, un delincuente. Por lo que no pueden luego extrañarse de que la población asocie inmigración y delincuencia. Son los propios discursos del poder los que realizan esa asociación de ideas. Les interesa porque, aún cuando conscientemente la mayoría no rechace frontalmente la inmigración, inconscientemente (y eso tiene un enorme valor en las actitudes cotidianas) sí lo hará. Por tanto, es en el mensaje que se nos transmite donde primero puede comprobarse la hipocresía de nuestros gobernantes

Ante esta situación, ¿qué puede hacer el proletariado? Pues lo primero despertar del aturdimiento en el que los medios de propaganda del régimen lo mantienen. Despertar a la realidad que, como suele pasar siempre, no es para nada ese reino de la relatividad que dicen los “expertos” mamporreros al servicio del capital. Reconocer su identidad de clase con el inmigrante. Y la absoluta contraposición de intereses con su enemigo, la clase que detenta el capital.

Si los proletarios no reconocemos esto, ni siquiera sabremos “de donde nos llueven los golpes”. Eso sí, quien desee descerebrarse en grado sumo, puede acercarse a esas bandas mafiosas que se dedican a dar palizas y que están subvencionadas y controladas por capitalistas a los que les importa bien poco lo que le pase al proletariado. A ser posible, y para acelerar trámites, pueden antes raparse la cabeza. Eso permite que lo que les quede de cerebro se evapore antes.

Pero el proletariado que quiere defender sus verdaderos intereses, ¿qué puede proponer? ¿Qué reivindicamos? ¿Cuáles pueden ser, en un mundo globalizado, las actuaciones que podemos desarrollar o exigir que se desarrollen aquí y ahora?

Sabemos que sólo a través de la revolución socialista mundial podremos poner término definitivamente a ésta y las demás barbaries a las que el capitalismo nos somete. Sabemos que, bajo el yugo del capital, cualquier avance o reforma es sólo temporal. Pero también sabemos que en la relación dialéctica entre reforma y revolución se encuentra el proceso histórico hacia el comunismo. Por eso entendemos que sí es posible plantear alternativas que son, aquí y ahora, realizables. ¿Cuáles?

  1. La derogación de las restricciones laborales a los ciudadanos rumanos y búlgaros impuestas por la Unión Europea. Que haya ciudadanos europeos “de primera y de segunda”, a lo que ha colaborado en gran medida el gobierno del PSOE, es, simple y llanamente, una vergüenza. Además de demostrar lo que se oculta realmente tras el “talante” de ZP.
  2. La inmediata concesión de plenos derechos a todos los habitantes del territorio español, independientemente de su procedencia. El método más sencillo es la concesión inmediata de la ciudadanía para todos aquellos que la deseen. Sin plazos ni trámites burocráticos.
  3. El endurecimiento de las penas para los patronos que hagan trabajar sin contrato (a quien sea). En cualquier caso, ese endurecimiento debe asegurar que el explotador vaya a la cárcel. Y que las multas e indemnizaciones sean más cuantiosas que los beneficios obtenidos de explotar a los trabajadores. Sin posibilidad de argucias legales. Todo el patrimonio de los patronos y/o accionistas (y no sólo el “de las empresas”) debe ser objeto de confiscación para hacer frente a los pagos.
  4. El cese absoluto e inmediato de las inversiones y gastos en políticas de control de fronteras.
  5. El empleo de esos fondos en programas de integración efectiva de la población que viene de fuera y en una verdadera cooperación para el desarrollo de los países de los que vienen. ¿Cómo? A través de las organizaciones sociales, de aquí y de allá, antes que por medio de las agencias gubernamentales cuya ineficacia es manifiesta.
  6. La puesta en marcha de programas que generen una integración real de la población oriunda de otros países. Esos programas deben atender especialmente a:
  • La integración lingüística (tanto castellana como de las otras lenguas oficiales). Es vergonzoso que no haya programas serios en esa materia. Ni siquiera en las escuelas, donde “se almacena” a los niños y jóvenes inmigrantes para que sus padres puedan producir. Están 5 o 6 horas escuchando hablar en lenguas que no entienden. Y los políticos y sus “científicos” lacayos nos lo intentan vender como integración. Sería mucho más útil que emplearan esas horas primero en cursos intensivos de lengua y después se sumaran a los cursos. Pero eso significaría tener que invertir más dinero, algo a lo que nuestros gobernantes no están dispuestos.
  • La integración en los ámbitos territoriales. Eso pasa en primer lugar por la cuestión de la vivienda. En este país hay viviendas vacías suficientes para todos los que lo habitamos[5]. Se trata de conseguir que no se formen guetos. La labor de las asociaciones de vecinos,… (desde la sociedad civil y fuera por tanto del ámbito gubernamental) es clave en este sentido.
  • La inserción laboral. Evidentemente, con el reconocimiento de derechos plenos a la población inmigrante la situación cambia por completo. Aunque es evidente que eso no cambia por sí mismo la “competencia” entre proletarios en el mercado de trabajo, sí permite que se mejoren las condiciones de ese mercado para todos. Es “igualar por arriba” en lugar de “por abajo”, como pretenden la patronal y sus gobiernos. Transformar por completo la situación y abolir la competencia entre los humanos por la subsistencia (innecesaria hoy día) y el mercado laboral sólo es posible a través de la revolución socialista. Ese continúa siendo nuestro objetivo. Dos apuntes más en esta cuestión: se trata de reducir al menos el número de categorías distintas en el seno del proletariado, pues el incremento de esos segmentos provoca una mayor desunión que sólo favorece a los capitalistas; y se trata también de que los conocimientos y capacidades de la población inmigrante (gran parte de la cual está bien cualificada) pueda revertir en la sociedad y no sólo en los beneficios de la patronal.

Y, por supuesto, una cooperación con los países emisores que se vincule realmente al desarrollo de sus habitantes y no al de los negocios de los capitalistas de allí y de aquí. Para ello, esa cooperación debe ser dirigida y orientada por organizaciones sociales. No admitimos el carácter verdaderamente “democrático” de nuestro gobierno[6]. Menos admitimos el de los que llegan al poder a través de golpes de estado o se mantienen en él reprimiendo (y muchas veces matando, no lo olvidemos) a todo el que se oponga. Para desarrollar este elemento, creemos imprescindible, al menos, que:

  • Haya una total trasparencia en el uso de los fondos. Es inadmisible que se sigan encubriendo gastos militares y similares como ayuda al desarrollo.
  • Los fondos se gasten principalmente en los países en cuestión. También es inadmisible que se impongan condiciones como la compra o contratación de empresas españolas. Eso es en realidad un mecanismo (otro más) de trasvasar fondos públicos a los empresarios de aquí. Y para nada desarrolla el tejido productivo de esos países.
  • Los fondos se inviertan de forma equilibrada en desarrollo social y desarrollo del propio tejido productivo. Y primando proyectos dirigidos por los propios trabajadores (empresas autogestionadas, cooperativas,…).
  • Sea la sociedad civil de los países implicados la que decida y controle. En esos países también hay tejido social (asociaciones, colectivos,…). Y que controlen los recursos garantizará que se destinan a fines verdaderamente significativos para la población y el propio desarrollo del asociacionismo. Volvemos a repetirlo: fiarse de los gobiernos (sean cuales sean) es absurdo desde el punto de vista de la lucha proletaria por su auto-emancipación. También es preciso señalar que, pese a que podamos cuestionar su rol en el capitalismo global, la labor de las ONGs será siempre más interesante que la de los gobiernos para desarrollar la cooperación.

Seguir manteniendo las políticas migratorias es absurdo. Que a los gobernantes interese ese absurdo es lógico. Pero la lógica que interesa al proletariado es siempre distinta a la del capital.

Para terminar, queremos recordar que cuando se aprobó la conocida como “ley de extranjería” fuimos muchos los que nos movilizamos en su contra. Del mismo modo, las campañas en torno al lema “¡Ningún ser humano es ilegal!” han llevado a muchas organizaciones a desarrollar una oposición importante frente al poder. Extender esa movilización es hoy imprescindible para el proletariado. En nuestra lucha común (de todos los proletarios, hayamos nacido donde hayamos nacido) frente al capital y quienes lo detentan está nuestra única posibilidad de garantizarnos un futuro mejor.


[1] Vid. “La España OFICIAL y la España REAL”. Ese artículo es la introducción a una serie de textos “temáticos”, uno de los cuales es éste.
[2] En esos informes pueden encontrarse desde las cifras actuales de la cuestión migratoria hasta pormenorizados análisis de costes. Desde la tragedia cotidiana a la que se ven expuestos los migrantes hasta la vinculación entre cambio climático y aumento de migraciones. Y desde propuestas favorables al control hasta otras que abogan por la total eliminación de las fronteras.
[3] Decimos los diversos gobernantes porque debemos recordar que las leyes discriminatorias para con los inmigrantes (y las actuaciones protectoras favorables a los explotadores) no son exclusivas de uno de los partidos que nos han gobernado. Por más que lo utilicen en su supuesto enfrentamiento, los dos partidos mayoritarios (y la casi totalidad de sus socios minoritarios) están en el fondo de acuerdo en lo esencial. Y sus actuaciones han contribuido por igual (pese a los discursos) a que la lacra de la xenofobia se extienda. Ambos son cómplices.
[4] Decimos ideológico en el sentido que Marx hablara de “ideología”. Es decir, entre las manifestaciones de la consciencia podrían distinguirse aquellas que se adecuan a la realidad y aquellas que son manifestaciones deformadas, que mistifican la realidad, no sólo por un error de percepción sino sobre todo de manera interesada, para engañar a los demás. Ese es el caso del actual discurso del poder sobre las migraciones: una miserable patraña, una absoluta mentira.
[5] El análisis de la situación urbanística en general, y del problema de la vivienda en particular, no es el objeto de este texto. De hecho, estamos preparando otro específico sobre esa cuestión. No obstante, quien lo desee puede ver múltiples análisis sobre el número de viviendas vacías y sobre los procesos especulativos que se desarrollan en ese ámbito. Y, aunque pueda haber diferencias en las perspectivas y en las propuestas concretas, nos parece importantísimo que se esté desarrollando un movimiento reivindicativo en torno a ese problema (y no sólo aquí): las diversas plataformas y colectivos que se están manifestando para cambiar esta situación cuentan con nuestro apoyo porque su lucha es justa.
[6] Nuestra concepción de la democracia nada tiene que ver con la concepción burguesa. Nos oponemos a la delegación del poder, y rechazamos que exista una verdadera democracia sin igualdad económica. Apostamos por una democracia radical, desde la raíz, en la que no haya separación entre gobernantes y gobernados (porque, simplemente, no haya gobernantes), y que afecte también y principalmente a los ámbitos de la producción y la distribución material. Sin democracia económica, hablar de democracia política es una farsa.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Comunicado ante el asesinato de un militante antifascista

Ante la muerte de un militante antifascista en Madrid a manos de un asesino nazi, y la grave situación de otros militantes heridos, los militantes de Democracia Comunista (Luxemburguista) queremos manifestar nuestra repulsa y condena de este hecho, y nuestra solidaridad con la familia, amigos y compañeros del joven asesinado.

¡Que la tierra te sea leve!

Es vergonzoso que los fascistas de Democracia Nazional hubieran podido legalizar una manifestación que era a todas luces una provocación, dado su carácter xenófobo y racista, y dado que se hacía en un barrio obrero. Es vergonzoso que los que dicen defender la “legalidad democrática” amparen a esa canalla, sus actos y sus discursos, en lugar de tratarlos como lo que son: criminales. Esperamos que el asesino sea condenado, al menos, por la “justicia” burguesa.

Hacemos responsables también de la muerte del compañero a los diferentes gobiernos, no sólo por autorizar este tipo de actos fascistas, sino porque sus leyes y discursos, que criminalizan a los inmigrantes por el simple hecho de intentar sobrevivir, son los que alientan a los descerebrados para que se conviertan en alimañas. Mientras se siga considerando ilegales a los que tan sólo hacen lo que los españolitos hemos hecho durante siglos, la xenofobia seguirá impregnando esta sociedad.

Sabemos que esos fascistas intentaran seguir actuando. Son lo que siempre han sido: la “fuerza de choque” de la burguesía ante las crisis. Son producto de la alienación, lumpen, lacayos del capital que con su terrorismo pretenden amedrentar y hacer callar al proletariado. Aquí sabemos, desgraciadamente, mucho de ellos. Pero que les quede claro: el proletariado los combatirá, a ellos y a sus jefes.
¡Ningún ser humano es ilegal!
Frente al capitalismo fascista, REVOLUCIÓN

domingo, 11 de noviembre de 2007

Crónicas de “la Francia de después” II

2. ¿Hacia la unión de las luchas?
(8 de Noviembre de 2007)

Un número importante de movilizaciones están anunciadas en los días venideros. En primer lugar, la continuación de las movilizaciones en contra de la reforma de los regímenes especiales de retiro[1]. Los sindicatos de los trabajadores ferroviarios llaman a una huelga prorrogable a partir del 13 de noviembre. En el sector de la energía, una huelga prorrogable es prevista a partir del 14 de noviembre, al igual que en los transportes públicos de la región parisina. Los funcionarios, que protestan contra las supresiones de puestos y la congelación de los salarios, prevén un día de huelga y de manifestaciones el 20 de noviembre.

Al mismo tiempo, una huelga estudiantil se esta construyendo contra una reforma, llamada «Ley Pécresse»[2] o LRU, que plantea un nivel menor de intervención del Estado, causando un aumento de las desigualdades, y la bienvenida a los intereses privados en la Universidad publica. Uno de los lemas de los estudiantes es: «A aquellos que pretenden privatizar las facultades, los estudiantes respondemos: ¡RESISTENCIA!». Este movimiento esta enfrentando una represión importante: expulsión de estudiantes de varias universidades por la policía[3], cierres autoritarios de universidades para impedir que los estudiantes se reúnan y se movilicen.

Son diversas movilizaciones con causas comunes evidentes: política gubernamental en contra de los derechos sociales y de ataque contra los servicios públicos, e ingresos insuficientes para una proporción importante de la población.

Estos movimientos no deben ignorarse los unos a los otros. La unión es indispensable para lograr todas las reivindicaciones de los diferentes sectores en lucha, pero también para resolver las situaciones de los sectores que no están aun movilizados (inmigrantes, desempleados, trabajadores precarios,...).

Además de todo eso, el monarca-presidente Sarkozy, quien preside y gobierna a la vez, y cuya voluntad de omnipotencia solo puede ser comparada con su incapacidad a soportar la oposición[4], aumenta el carácter anti-democrático de las instituciones de la V republica[5]. Siendo testigos de movimientos estructurados en Asambleas Generales democráticas, ¡no se puede decir que la democracia esté al lado del poder![6]

Desde ahora mismo es indispensable unir las luchas, para construir una movilización unitaria, organizada democráticamente, que vaya más allá de la necesaria defensa frente a los ataques del gobierno, pero que exija también importantes medidas en favor de los humildes, de los más frágiles. Y si el poder actual persiste en entorpecer el camino del movimiento social hacia esos objetivos legítimos, las luchas tendrán que ir mas allá, oponiéndose directamente al poder si es necesario.

[1] Esta vez los sindicatos dicen que pueden continuar las huelgas mas allá de un solo día, como nosotros proponíamos en nuestro anterior artículo. Incluso ciertos sindicalistas hablan ya concretamente de que la huelga del 13 debería extenderse hasta el 20, con lo que se haría efectiva una unión de los huelguistas.
[2] Nombre de la ministra de educación superior (UMP)
[3] Esto fue lo que ocurrió el 7 de noviembre en las universidades de Nantes y de Paris-Tolbiac. Incluso en el referente simbólico del 68, la Sorbona.
[4] Véase el increíble comportamiento de Sarkozy con los pescadores, el 6 de noviembre, cuando perdió su auto-control hasta no poder ni hablar.
[5] Sarkozy no se olvida sin embargo de aumentar su salario ¡en un 140%!
[6] El oficialismo pretende que las movilizaciones no son democráticas porque se oponen a un gobierno electo por el 53 %... Según esa “lógica”, ¡toda contestación sería anti-democrática!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

La España OFICIAL y la España REAL

A veces tenemos la sensación de no saber dónde vivimos, porque la imagen que nos transmiten los medios de comunicación sobre nuestra realidad no se corresponde en nada con lo que nosotros percibimos directamente. Es como si hubiera dos realidades, dos Españas.

Por una parte está la España Oficial que los personajes ilustres que acaparan los medios nos dibujan. Esa España es “la que juega en la Champions”, la que en breve superará a Alemania en poder adquisitivo y nivel de bienestar; la que mejora día a día, siendo referente mundial de progreso y desarrollo. La España que supo salir del pozo negro de su propia historia y dar un ejemplo de cómo se transita a la modernidad democrática. La España que dirime sus tensiones gracias al estado de derecho, logrando la integración de todos, incluidos los recién llegados. La España que debate cuestiones “de profundo calado” como la vertebración del Estado, las nacionalidades, la educación de los ciudadanos, el papel de la familia, la ampliación de derechos y libertades, la adaptación a los retos de un mundo globalizado,… o la composición de la letra del himno nacional. La España que lidera la Alianza de Civilizaciones, ejemplo de ordenadas políticas de inmigración y cooperación internacional. La España que no sólo tiene un presente envidiable, sino que asegura su futuro a través de leyes sobre la dependencia o incrementos del fondo de reserva de las pensiones, e incluso tiene tiempo para recordar su pasado. La España inmune a las crisis económicas internacionales, gracias a la solidez de su sistema financiero y su aparato productivo. La España que crea trabajo, contiene la inflación, redistribuye la riqueza y fomenta la igualdad de oportunidades. Y que, por supuesto, lidera ya la lucha por el medioambiente, por la igualdad entre hombres y mujeres y por las libertades individuales y colectivas.

No hay más que ver un telediario o debate televisivo, hojear un periódico o escuchar la radio para sentirse feliz ante la perspectiva de pertenecer a esta especie de paraíso en la tierra. Es cierto que también aparecen voces críticas en esos mismos medios, pero eso es sólo el positivo producto de las garantías que el sistema otorga a la oposición, la cual, una vez que llegue al poder, nos mostrará su propio modelo de paraíso.

Ante estas perspectivas, algunos nos planteamos ir al oculista o al psiquiatra. ¿Cómo no lo vemos? ¿Cómo es posible que no experimentemos esa felicidad? La respuesta es bien sencilla: junto a esa España oficial hay otra, la España Real:

En esta España, la mayoría de la población tiene graves problemas para llegar a fin de mes, ser mileurista es todo un privilegio y el pago de la vivienda (hipoteca o alquiler) es la principal preocupación. En la España real la precariedad laboral, la pérdida del trabajo y el paro son la losa que nos atormenta. En la España real los asalariados perdemos poder adquisitivo cada año (por más que algún político experto en cinismo lo niegue); las rentas del trabajo cada vez suponen un menor porcentaje del total de la riqueza; y las subcontrataciones, los accidentes laborales (terrorismo patronal) y el cierre de empresas (deslocalizaciones) son “el pan nuestro de cada día”.

En la España real, los asalariados nos las vemos y deseamos para poder tener hijos. Las migajas que reparte el gobierno de turno apenas alcanzan para los pañales. Los centros educativos son guarderías donde dejamos a nuestros vástagos mientras producimos para el capital. Se aprueban leyes educativas (el papel todo lo aguanta) mientras se privatiza la educación y se burocratizan los centros públicos, cada vez menos democráticos. Y se refuerza ideológicamente a la familia, pero no se nos dice que es porque todo lo colectivo se está desintegrando y tendremos que recurrir a los vínculos familiares para subsistir (que se lo pregunten a las parejas que no pueden independizarse con sus trabajos precarios o sus salarios de miseria). La que vende como un gran adelanto las “hipotecas inversas” (forma abyecta de aprovecharse de los pensionistas) y fomenta que los padres dejen en herencia hipotecas a sus hijos.

La España real es la que soporta gobiernos que reducen los impuestos directos (los que gravan proporcionalmente los ingresos y por tanto hacen pagar más a quien más tiene) y aumentan los indirectos (sobre el consumo), haciendo que pobres y ricos paguen lo mismo por los productos (o que los pobres no puedan consumir). La que incluso reduce los tramos fiscales para gravar menos a los más ricos. La España en la que el propio Ministerio de Hacienda reconoce que “fiscalmente” los asalariados “ganamos más” que los empresarios (lo que no dice es que su principal misión es controlar nuestras nóminas y garantizar la continuidad del fraude fiscal por parte de la burguesía). La España que regala subvenciones a las empresas (una forma como otra cualquiera de trasvase de riqueza pública a manos privadas), haciendo que sus costes laborales sean irrisorios y sus beneficios aumenten. Y que saca en la tele a los patronos que emplean a personas con minusvalías, haciéndolos pasar por benefactores de los más necesitados, sin decir nunca que se aprovechan de esas personas y sus problemas para embolsarse más subvenciones y ampliar los márgenes de ganancia.

La España real es la que invierte nuestros recursos en faraónicas obras que enriquecen a los empresarios del cemento y el ladrillo, y poco o nada nos aportan a los trabajadores. Es la que sólo fomenta las infraestructuras de transporte público porque el negocio está ahí, en construirlas. Pero que fomenta el transporte privado (liquidando, privatizando o simplemente haciendo inútil y lento el transporte público) para que, además de pagar la hipoteca, paguemos también la letra del coche y la industria automovilística (la misma que echa trabajadores a la calle) aumente sus beneficios.

La España real es la que aumenta cada día la brecha entre un proletariado más pobre y una alta burguesía más rica. La que presume de sus grandes fortunas y oculta cuanto puede a la población que vive por debajo del umbral de la pobreza. La que manipula estadísticas (sobre la pobreza, el paro, el IPC,…). La España en la que la banca siempre gana, especulando con nuestras vidas y las del resto de proletarios del mundo. En la que las grandes empresas tienen impunidad garantizada. La España que, ante cualquier reivindicación obrera, nos dice que “eso no se puede porque la UE lo impide” (como si la UE no la dirigieran los mismos gobiernos que nos cuentan esa milonga).

En la España real, el aire que respiramos en nuestras recalentadas ciudades está contaminado; se aniquilan los espacios naturales para instalar hoteles, viviendas vacacionales y campos de golf; la desertificación afecta al 40% del territorio por culpa de unos regadíos que sobreexplotan los acuíferos y de la deforestación. Las diversas contaminaciones (atmosférica, acústica, electromagnética, hídrica,…) nos generan enfermedades y trastornos (sobre todo a los que más las padecen por no poder costearse lugares de residencia saludables). Y nuestro tiempo se malgasta en el camino al trabajo.

La España real es la que permite que miles de personas mueran ahogadas tratando de llegar a este “paraíso”. La que gasta millones de euros en material y asesoramiento policial y militar a los países de origen de los inmigrantes (cuyos gobiernos no destacan precisamente por su preocupación por los ciudadanos), en lugar de destinarlos a un verdadero desarrollo social de esas personas. La que fomenta en el fondo el racismo y la xenofobia, a través de las leyes y del propio tratamiento informativo del problema migratorio. La que lidera en la UE que haya ciudadanos de segunda (rumanos y búlgaros) sin decirnos que así seguirán siendo la mano de obra esclava de nuestros campos y andamios. La que permite, alienta y protege a los empresarios que explotan a los trabajadores inmigrantes, negándoles (de una u otra forma) los derechos que los autóctonos tenemos. La que se olvida, no sólo de los 40 años de dictadura fascista, sino de los siglos durante los que los españolitos tuvieron que irse con una mano delante y otra detrás.

La España real es la que se deja alienar con el estéril debate sobre si somos un estado o unos cuantos, pero que no cuestiona el papel de todos los estados (actuales, pasados y futuros) al servicio de la clase explotadora. La que ofrece por la tele carnaza nacionalista (españolista, catalanista, vasca,…) para alejar al proletariado de su lucha contra el capital y la burguesía. La que discute sobre jefaturas de estado sin analizar para qué sirven los estados y quiénes son los jefes. La que habla de globalización sin percatarse de lo que eso implica a nivel político.

Dado que en este país está mal visto ir al psicólogo o al psiquiatra, y que por más gafas que nos pongamos no veremos el paraíso, a los proletarios no nos va a quedar más remedio que abrir bien los ojos, observar la España real (esa parte del mundo real en la que vivimos) y hacerle frente. A ella y a los que se benefician de cómo es ella. O eso o dejarnos llevar a la barbarie.

martes, 23 de octubre de 2007

Crónicas de "la Francia de después"

1. Los regímenes especiales de jubilación en Francia
(21 de Octubre de 2007)[1]

Se nos había prometido, esta vez “sin trolas”, que las últimas elecciones realmente iban a cambiar las cosas. Se tendría por fin el Elegido (del pueblo y de una determinada fuerza mítica) que volvería a poner a Francia en el camino correcto. Así, después de cinco años de intenso bombardeo mediático y una campaña muy superficial, Sarkozy fue elegido el 6 de mayo pasado. Desde entonces, era necesario acoger a la derecha sin complejos[2] (o sin vergüenza, para los íntimos) y su mensaje: "imaginemos Francia después"[3].

Desde entonces, "nuestro" presidente se volvió aún más omnipresente que nunca en los medios de comunicación. Todos los periodistas se pusieron de acuerdo en decir cuán diferente es él (imagínense, él hace jogging todo el día), hasta qué punto él estaba próximo al pueblo humilde,... Además, se nos preparaba un escenario a lo Kennedy: la pareja "Cécilia-Sarko" se nos presentaba en un decorado de lentejuelas y glamour...

Por todas partes ha reinado un ambiente artificial, como que todo estaba cambiando. Todas las reformas prometidas (realmente apenas mencionadas durante la campaña) se establecían rápidamente con el fin de sacar a Francia de una supuesta quiebra, quitarle “su sombrero de mal estudiante” de los países occidentales y restablecer el crecimiento y el poder adquisitivo. Todos los oportunistas de todas las opiniones (izquierda y derecha, cantantes, intelectuales) se lanzaron a los pies del “Mesías”. ¿Nadie es profeta en su país?

He aquí pues la presentación oficial de los acontecimientos de estos últimos meses. Esta descripción ha sido recogida tal cual por los medios de comunicación internacionales, ¡hasta el punto que incluso Vanity Fair ha declarado que Sarko-superstar era el hombre más elegante y bello del mundo, al mismo nivel que Brad Pitt!

Sin embargo, es otra versión totalmente distinta la que se propone aquí. Quiere dirigirse en particular a nuestros contactos y otros militantes extranjeros, una suerte de tarjeta postal de esta "Francia de después".

Ante todo, analicemos lo que se oculta tras la "ruptura"[4] de la UMP. Sarkozy, como buen político, basó su campaña sobre la vaga idea de que las cosas se harían de forma diferente. Extraña idea cuando se sabe que el personaje en cuestión ha estado en la escena política desde hace treinta años. Además, fue un miembro importante, en dos ocasiones, de los gobiernos salientes así como el presidente del partido de la mayoría. No es, pues, ajeno a las políticas de estos últimos años. Entonces, ¿es una ruptura contra qué lo que propone?

Obviamente, todo es pura demagogia. La clase obrera y la clase media están muy decepcionadas de la política en general y reina la falta de confianza. Esto explica que en 2002 la extrema derecha consiguiese ser la segunda fuerza en las elecciones. Era necesario pues jugar las mismas cartas.

Dicho esto, existe al menos una "ruptura", pero no contra la política hecha durante estas tres últimas décadas, sino contra el “estado del bienestar”. Se trata de destruir las conquistas sociales que bloquean el desarrollo económico (tradúzcanlo como crecimiento de los beneficios), de atacar a los más vulnerables (parados, jóvenes, jubilados, precarios, inmigrantes,...) tildados de "vagos" cuando no simplemente de criminales, de reducir los impuestos a las grandes fortunas, de dejar en el olvido el Código de Trabajo,...

Ahí está la "ruptura". De ahí las privatizaciones, las reducciones de cotizaciones patronales, la no sustitución de los funcionarios, los ataques contra las jubilaciones, las reducciones presupuestarias para la Educación y la Salud, y las otras medidas de austeridad.

Pero esto no es una "ruptura" con la política tradicional, es pura ortodoxia del “pensamiento único”. Todos los reglamentos y directivas europeos van en este sentido. Todos los gobiernos, tanto de derecha como de izquierda, han intentado establecer estos principios neoliberales. De ahí el recurso al nacionalismo, al egoísmo y al racismo para encubrir el problema: el sistema no puede ya permitirse mantener las conquistas sociales, las cuales deben ser dejadas atrás.

El último ejemplo de este tipo de ataques, el proyecto relativo a la jubilación de los regímenes especiales[5], dio lugar a una importante movilización por parte de los trabajadores el 18 de octubre pasado. Y esto, a pesar de la propaganda por parte de los medios de comunicación.

En efecto, como fieles servidores, los medios de prensa han preparado el terreno desde las elecciones. Los argumentos estrellas son: la necesidad de equidad, entre estos regímenes y el régimen general, y el argumento demográfico[6]. En efecto, los partidarios de la propiedad privada se presentan hoy en día como "extremistas de la igualdad" que se ven obligados a hacer una reforma para salvar a los trabajadores de ellos mismos. ¡Yendo contra su opinión, por supuesto!

Comencemos por lo más fácil: la igualdad. Ante todo, y esto a pesar del silencio de los medios de comunicación, es necesario saber que entre los "privilegiados", algunos no son contemplados por la reforma: los marineros, los mineros,... ¡y los parlamentarios! Para las dos primeras categorías, se comprende. Pero para estos últimos, no. Los “pobres”, ya ven, además de acumular funciones y reunirse cuando bien les parece (la Asamblea Nacional y el Senado están a menudo casi vacíos), tienen un oficio "penoso". Deben esperar entre dos sesiones para fumar sus buenos puros y ponerse bajo los focos de los maravillados periodistas. Este "esfuerzo", ¿les causará tener una esperanza de vida tan corta como la de los obreros?

Mientras que este detalle es ampliamente “olvidado” en los medios de comunicación, estos mismos medios sí plantean abiertamente la siguiente cuestión ante las huelgas: ¿todos unidos con los privilegiados? Se nos habla sin cesar del "jueves negro", presentándonos a los demás trabajadores como "rehenes" en manos de los huelguistas en espera de sus trenes y metros. Todo se hace para enfrentar a unos trabajadores contra otros (activos contra pensionistas, públicos contra privados, huelguistas contra usuarios) y evitar, de esta forma, toda solidaridad de clase. Ya que, en el fondo, esta contrarreforma es la antecámara de una reforma más global que sustituirá a medio o a largo plazo al sistema de distribución por el de capitalización. Los bancos y las aseguradoras ya se frotan las manos...

El segundo argumento está vinculado al "realismo". Es cierto que Francia, como los otros países desarrollados, experimenta una disminución de la natalidad y un aumento de la esperanza de vida. Por lo tanto, habrá cada vez menos activos para cada vez más pensionistas. La reforma estaría justificada por este simple cálculo aritmético...

Ahora bien, aunque vinculados, las jubilaciones no se financian por el número de trabajadores activos sino por la riqueza real, por la riqueza producida por estos trabajadores. Lo que no dicen es que las riquezas producidas no fueron jamás tan cuantiosas como hoy, y esto incluso con menos trabajadores proporcionalmente. En efecto, el PIB (riqueza producida por un país) no tiene hoy nada que ver con el de la posguerra, cuando se establecieron los regímenes de jubilaciones. El problema es muy distinto.

¿Dónde está entonces el problema? ¿Hay más recursos que antes y no es posible financiar jubilaciones para todos (públicos y privados) con 37,5 años cotizados? El problema está en realidad vinculado a la distribución de las riquezas. Ésta se está volviendo cada vez más desigual. Como lo explica bien el sindicato SUD, "el supuesto problema de la crisis de las jubilaciones no es más que un pretexto. El Consejo de Orientación de las Jubilaciones, órgano gubernamental, calculó el coste de una vuelta a los 37,5 años en 0,3 puntos del PIB (riqueza nacional). Eso no puede compararse de ningún modo con los 10 puntos del PIB que pasaron, durante los 20 últimos años, de la masa salarial a los beneficios... y esta evaluación se revisó incluso a la baja en 2007. Lo reiteramos, el problema de las jubilaciones no es un problema financiero, sino una “opción de sociedad."[7]

En efecto, ahí está toda la cuestión. "En 1980, sobre 100 puntos del PIB, 70 iban a la masa salarial y 30 a los beneficios." En la actualidad, solamente 60 van a la masa salarial y 40 a los beneficios."[8] Mientras que los trabajadores son los que producen las riquezas, ellos obtienen una parte cada vez más pequeña de ésta. De golpe, la seguridad social conoce un enorme déficit, los salarios son muy bajos… ¡y ahora arremeten contra las jubilaciones!

Todo esto muestra bien a las claras que, desde el final de los “gloriosos Treinta”, la correlación de fuerzas entre la clase obrera y la burguesía se ha deteriorado. Con el masivo desempleo y con un sindicalismo oficial que se limita a la "negociación", el nivel de vida de los trabajadores se deteriora. Las contrarreformas se suceden y son “la norma” sin que los sindicatos puedan defender a los trabajadores. O bien los dirigentes sindicales apoyan abiertamente el proyecto, o bien no organizan absolutamente nada, o bien apelan a "jornadas de acción”, distantes entre ellas, hasta que el movimiento pierda su amplitud (como pasó en 2003).

Ahora bien, la reciente historia lo muestra a las claras: los únicos éxitos han sido todos fruto de luchas decididas (1995, 2006 contra el CPE[9]). En este último caso, fueron los estudiantes quienes organizaron, de manera muy autónoma, la respuesta. Por supuesto, después, los partidos de izquierda y los sindicatos fingieron ser los que construyeron este movimiento que se oponía al CPE y al CNE, y muchas veces a todos los contratos precarios, para limitarlo al CPE ... En este sentido, la lucha fracasó.

Volviendo de nuevo al último ataque contra las jubilaciones: hace meses que Thibault (CGT), entre otros dirigentes, utiliza un lenguaje "radical". Pero no ha habido nada más. ¿Por qué han esperado el anuncio del Gobierno declarando que estaba listo para esta reforma, si nadie dudaba que sólo era una cuestión de tiempo? ¿No saben que quienes golpean primero lo hacen dos veces?

Finalmente, se decidió una jornada de movilización para el 18 de octubre. Fue un rotundo éxito, aunque los medios de comunicación le concedieron tanta importancia como al divorcio de Sarkozy. Entre 150.000 (según la policía) y 300.000 (según los sindicatos) manifestantes por toda Francia, un 73,5% de huelguistas en la SNCF[10] (en 1995 hubo un 67 %), un 58% en la RATP[11], un 51,9% en EDF[12], un 10% de profesores,... Por supuesto, en vez de preparar un debate público, los medios de comunicación se limitaron casi exclusivamente a dar la palabra a los usuarios "exacerbados".

Ante esta fuerte advertencia, el mensaje del Gobierno fue que "quiere negociar, pero el proyecto se aprobará". Siempre la famosa negociación, sostenida en cuerpo y alma por la patronal y los políticos (una mayoría de derechas y una oposición de izquierdas). Esto muestra bien a las claras hasta qué punto es eficaz ... para la burguesía. Basta con hacer una ley muy hostil y a continuación ablandarla un poco después de las negociaciones. Así, se hacen algunas concesiones, pero todo está delimitado por adelantado. Pero, ¿qué hacen los sindicatos?

La CGT[13], protagonista clave del movimiento, llama a la reanudación del trabajo al mismo tiempo que Sarkozy dice que no cederá y que la movilización no ha sido tan fuerte como para eso. Por su parte, SUD y FO[14] propusieron seguir. Lo más importante es que bastantes trabajadores han votado prolongar la huelga: las asambleas generales en París, Sotteville-lès Ruán, Marsella,...

Es aquí donde hay que jugárselo todo. Es a los trabajadores, objetivos de los ataques, a quienes corresponde el derecho a decidir por sí mismos. Si delegan ese poder, sea a quien sea (políticos, sindicalistas o “revolucionarios”), la batalla está perdida de antemano. Sólo la lucha produce resultados. Los huelguistas no se equivocaron: "Luchar más, para ganar más"[15].

Los sindicatos son, por supuesto, una herramienta en la lucha de clases. Son útiles en el marco de las reivindicaciones en las empresas y también en el marco de verdaderas reformas que favorezcan a los trabajadores. Muchos obreros han sido perseguidos para que existan hoy. Por contra, la mayoría de ellos forman ahora parte del capitalismo, fundamentados en la teoría del "diálogo social" y en un falso consenso. Todas las distintas versiones de la dominación capitalista lo han hecho ya desde hace más de un siglo: el liberalismo, el fascismo, el capitalismo de Estado,... Son órganos llamados a canalizar las luchas, a mantenerlas dentro de la lógica capitalista ... Es por eso que la patronal aplaude a menudo la “responsabilidad” de los dirigentes sindicales.

A partir de aquí, se convierten en obstáculos al progreso. A partir del momento en que se oponen a la soberanía de los trabajadores ... desempeñan un papel reaccionario y es necesario luchar contra ellos.

Para resumir, aunque los trabajadores puedan defenderse a través de los sindicatos en las luchas por reformas (casos cada vez más raros) o por reivindicaciones a nivel de empresa, se convierten muy a menudo en herramientas de la reacción en las luchas importantes, sobre todo cuando éstas se oponen a la lógica capitalista. Es necesario pues sustituirlos por consejos de los trabajadores, cualquiera que sean sus formas (AG, Comités...), realmente democráticos, en cuanto éstos aparecen, incluso en los combates estrictamente reformistas.

Estas luchas deben ser lo más amplias posibles. En efecto, los ataques contra una categoría de trabajadores se inscriben en una estrategia más global de lucha de clases por parte de la burguesía. Por más que nos muestren un cuadro teñido de nacionalismo donde el trabajador va de la mano del patrón para gloria de la bandera, todo eso es falso. Todas esas tonterías se evaporan en cuanto es posible aumentar los beneficios. La pintura se diluye, la cara del trabajador desaparece y solo queda el burgués triunfante.

Las deslocalizaciones, los despidos, las negativas a aumentar el SMIC[16]… ¿no son sino ataques de una clase contra otra? ¿Por qué es necesario, como trabajadores, dejarse adormecer por “cuentos de hadas tricolores”? La lucha de clases es bien real y no desaparece por decreto.

En la actualidad, el Gobierno y la patronal atacan a nuestra clase de diversas formas: privatización programada de las universidades, redadas de trabajadores sin papeles y sus familias, imposición a la fuerza del Tratado Constitucional europeo[17], reducción de impuestos por los ricos, reducciones de las cotizaciones patronales, IVA llamado "social"[18]... Se ataca a toda la clase: estudiantes, parados, empleados, etc.

En este sentido, es alentador ver el llamamiento a la unidad hecho por muchas AG. Un reciente ejemplo es el de la Universidad de Ruán el 17 de octubre[19]. Aparece el vínculo entre el combate de las universidades y el resto de las luchas.

Es esta unidad lo que asusta al poder, no las pseudo-amenazas de los burócratas sindicales. Es ella el primer objetivo. Es por eso que han recurrido a un racismo creciente de los franceses contra los sin papeles y los inmigrantes. Es por eso que han recurrido al egoísmo y al individualismo enfrentando a los trabajadores de los regímenes especiales con los trabajadores del régimen general. Es por eso que tratan a los que se benefician del RMI[20] y a los parados como defraudadores para oponerlos a los asalariados

Así pues, las consignas son por supuesto la unidad de clase para obtener regímenes de jubilaciones iguales para todos (37,5 años de cotización) y también la regularización de las personas sin papeles, la supresión de las reducciones de cotizaciones patronales,… ¡No al "diálogo social"! ¡No esperemos nada, a veces la mejor defensa es el ataque!

Por supuesto, los teóricos del pensamiento único dirán que la mundialización obliga a Francia a aplicar un plan de austeridad, ¡la competencia internacional obliga a eso! Si el capitalismo (ése es el verdadero problema, no simplemente Sarkozy) no puede permitir a la sociedad progresar más, si el futuro de los proletarios es sobrevivir según el humor de los patronos, nosotros respondemos: ¡Los trabajadores no tienen por qué pagar! ¡No tienen nada que perder salvo sus cadenas! ¡Otro mundo es posible!






[1] Reproducimos aquí la traducción de un texto que nos han enviado nuestros camaradas residentes en Francia.
[2] Sarkozy es el representante de esta derecha que no nuda a retomar las ideas de la extrema derecha (xenofobia, elitismo, moralismo, etc.). Hoy en día, esta derecha es hegemónica.
[3] Lema de la campaña electoral del UMP (Unión de la mayoría presidencial), partido unitario de derecha.
[4] La campaña electoral se basó sobre una cierta ruptura. Todos los partidos la prometieron.
[5] Estos regímenes, contrariamente a los regímenes generales (empleados de empresas privadas) y funcionarios públicos, prevén cotizaciones de 37,5 años en vez de 40. Se incluye aquí, entre otros, a los ferroviarios, a los marineros y a los parlamentarios. Como información, antes de 1993 todos los regímenes cotizaban 37,5 años. Los distintos Gobiernos desde entonces han atacado sucesivamente las jubilaciones del sector privado, luego del público (2003) y ahora una parte de las de los regímenes especiales.
[6] Se citan otros argumentos, igualmente falsos. No se trata aquí de volver de nuevo sobre ellos. El sindicato SUD (Solidarios Unitarios y Democráticos, llamado también “Solidarios”) ha elaborado un documento muy interesante a manera de respuesta : http://www.solidaires.org/article15977.html
[7] SUD Energie, SUD Rail, SUD RATP, Los regímenes especiales de jubilación : Preguntas/Respuestas, http://www.solidaires.org/article15977.html
[8] Idem, Op cit. Indicamos que en la "masa salarial" están comprendidos los salarios y la financiación de la protección social. Esta última es un "salario indirecto" para la clase obrera. Por consiguiente, todas las reducciones de las cotizaciones patronales para su financiación son una reducción de esa masa salarial.
[9] El gobierno quiso imponer un contrato precario específico a los jóvenes (menores de 26 años): el empleador podía despedir al empleado sin tener que justificarse y como quisiera durante los dos primeros años. Aunque este proyecto fue abandonado, otro tipo de contrato, el CNE, sigue existiendo: aquí las mismas características existen pero sólo puede ser utilizado por las empresas de menos de 20 trabajadores.
[10] Compañía estatal de trenes.
[11] Empresa de transporte de Paris y la región parisina: metros, trenes RER y autobuses.
[12] Empresa (en proceso de privatización gradual) de Electricidad.
[13] Central General de los Trabajadores, principal sindicato.
[14] Fuerza Obrera, vieja escisión de la CGT.
[15] Este lema de los trabajadores hace referencia a la frase de Sarkozy: “trabajar más para ganar más dinero”. Esta es la principal solución para el deterioro del poder adquisitivo. Pero, hay una verdadera respuesta a este problema (y, claro, el Gobierno no quiso hacerlo): aumentar el salario mínimo.
[16] Salario mínimo.
[17] En Francia, como en Holanda, los electores rechazaron la Constitución Europea en 2005, a pesar de la propaganda oficial en su favor.
[18] El Gobierno desea pasar el IVA del 19,6 % al 21 %. En teoría, es para frenar las importaciones. En realidad, se trata de aumentar los ingresos del Estado con un impuesto que no tiene un impacto sobre las empresas y al mismo tiempo disminuir la imposición a los ricos (“para dinamizar la economía” dicen). Recordemos que el IVA tiene una tasa de imposición única para el trabajador y el burgués. Ambos pagan lo mismo. ¡Vaya manera de ayudar a los más pobres!
[19] Este llamamiento puede ser consultado en esta dirección: http://courantintersyndical.free.fr/post.php?ID=174
[20] Ayuda pública para los que tienen bajos ingresos y que no trabajan.

viernes, 19 de octubre de 2007

Sobre la MEMORIA HISTÓRICA


Parece que el gobierno del PSOE aprobará, antes del término de la legislatura, la llamada “Ley de la Memoria Histórica”. Ante lo que parece que va a ser esa ley, los militantes de Democracia Comunista (Luxemburguista) en España queremos exponer las siguientes consideraciones:
  1. Nos parece vergonzoso que un partido que se dice de izquierdas haga una ley que para nada cumple las expectativas y deseos de los que llevan, en el silencio impuesto primero y abiertamente ahora, 70 años reclamando medidas que restituyan la dignidad de los que fueron asesinados por los fascistas sublevados en el 36. No hay una sola asociación o movimiento implicado en esta lucha por la dignidad y los legítimos derechos de las víctimas de la dictadura franquista que esté de acuerdo con el engendro que propone el PSOE.
  2. Es sencillamente indignante meter de cualquier forma en el mismo saco a quienes se sublevaron contra un régimen, pequeño-burgués pero elegido democráticamente por la mayoría, y a los que defendieron ese régimen. La sublevación y la guerra civil son responsabilidad exclusiva de los fascistas sublevados.
  3. No puede olvidarse nunca que el exterminio de la izquierda fue la respuesta elegida conscientemente por los terratenientes y la gran burguesía cuando vieron peligrar sus intereses de clase. El “sapo iscariote y ladrón” inaugurador de pantanos, y sus mesnadas de militares, curas, falangistas y requetés sólo fueron los intérpretes de la sinfonía orquestada por la oligarquía.
  4. Sin anulación de los juicios la ley será sólo una pantomima, un insulto macabro a la inteligencia. No esperábamos mucho más de nuestros hipócritas y descerebrados gobernantes, pero queremos expresar la náusea que nos producen.
  5. Probablemente, lo que se oculta tras la negativa a anular los juicios no sea otra cosa que el miedo a tener que hacerse cargo de posibles indemnizaciones a los damnificados por la represión. A tener que analizar qué pasó con las “confiscaciones” (el botín de guerra). Y a verse obligados a sufragar la búsqueda de los cadáveres de los desaparecidos y los gastos de la rehabilitación de la dignidad de esas personas.
  6. Este desenlace era de esperar. Han tardado más de 30 años en hacer algo. Han tenido mayorías absolutas y lo único que hicieron fue silenciar incluso a los que desde sus mismas filas reclamaban justicia. No podemos olvidar que el gobierno del PSOE ya ha negado, congelado o ralentizado su apoyo a muchas de las excavaciones que se han llevado a cabo. Y si ahora hacen “esto” es por la presión popular y porque de algún modo tienen que vender en sus medios de comunicación que son “progresistas” y “de izquierdas”. Cada vez engañan a menos gente.
  7. La actitud de Izquierda Unida en este asunto es lamentable. Están yendo contra sus propios militantes, muchos de los cuales están implicados en los procesos y organizaciones que tratan de recuperar a los desaparecidos y la memoria de lo que el régimen franquista intentó hacer olvidar. Su seguidismo respecto del PSOE sólo es explicable desde la lógica burocrática y electoralista en la que están inmersos. Sus ansias de ocupar cargos ante una eventual “necesidad de apoyos” por parte del PSOE nos recuerda cada vez más al “cuento de la lechera”. Ya saben cómo termina el cuento.

Queremos terminar este escrito con un pequeño homenaje a todos los que, de una forma u otra, padecieron el franquismo. Para ello queremos utilizar un poema que Manuel Orea Mateo dedicó a las muchachas conocidas como “las trece rosas”. Ahora se estrena una película sobre ellas. Y ya se realizó un documental. Este poema y su autor probablemente no sean tan conocidos. Pero la historia de este poeta que con 14 años fue a la cárcel (en 1939) por escribir poemas ejemplifica a la perfección lo ocurrido a los españoles de entonces. Nuestro más profundo reconocimiento a todos los que soportaron aquellos años.

LAS TRECE ROSAS

Sobre la arena arrojadas
de un nuevo circo romano,
por césares infrahumanos
sirviendo están de carnada
La virgen abochornada
contempla a sus trece lirios,
y con la cara tapada
llora los trece martirios;
que ellas nunca hicieron nada.
Que la inocencia más pura
es de trece condenadas
del paseo de Extremadura.
La acusación difamante,
es una mentira vil.
La muerte de un comandante
de nuestra guardia civil
por facciones encontradas
en hegemonía y poder,
fue sobre ellas volcada,
y tendrán que responder
de tan infausta mentira
que cubra a los criminales.
¡César templando su lira,
cantando a trece rosales!

¡Trece rosales, no! Sólo trece flores;
son trece niñas vendidas.
Son trece niñas menores
que pagarán con su vida
sus ansias de libertades;
trece rosas escogidas
para escudar las maldades
de las mentes más podridas.
Que aprovechan su victoria
descargando su conciencia
en víctimas propiciatorias
que oculten su violencia.

¡Ay Gabaldón si pudieras
cortar la mano asesina
que a ti la muerte te diera
a la vuelta de una esquina!
¡Ay Gabaldón, si quisieras
dar al tribunal tu luz,
con la verdad de tu cruz
sus cruces no permitieras!
Porque están siendo juzgadas
sin hacerte ningún daño,
quince a diecinueve años
tendrán al ser fusiladas;
y aunque el vientre de una de ellas
es vientre de embarazada,
pagarán otras querellas
sin participar en nada;
son cual mártires cristianos
a las fieras arrojadas,
que por seres inhumanos
habrán de ser devoradas.
Mira, que son trece rosas
como trece llamaradas,
trece muertes alevosas
que encenderán camaradas
con rojizos resplandores,
en rosas maravillosas
que germinarán en flores
destruyendo la cizaña,
para volcar sus amores
en el resurgir de España.

De la cárcel de las Ventas
salieron de madrugada,
camino de la Almudena,
al paredón de sus tapias.
Trece rosas van cantando
como trece luminarias;
los fuegos fatuos se esconden
ante el brillar de las armas.
Los pecados capitales
visten la noche de gala,
mientras la luna entre nubes
está ocultando sus lágrimas.
El silencio de la noche
se rompe con las descargas
que están mordiendo los pechos
que no verán la lactancia.
Sobre los ríos de sangre
la noche vuelca la escarcha;
y entre grises nubarrones
se viste de luto el alba.
En una fosa común,
se fundieron con la patria.
En una fosa común
esperarán el mañana,
en un resurgir de rosas
por trece rosas forjadas.

Manuel Orea Mateo, Romances para dos guerras. Forma Ediciones. 1978