viernes, 19 de octubre de 2007

Sobre la MEMORIA HISTÓRICA


Parece que el gobierno del PSOE aprobará, antes del término de la legislatura, la llamada “Ley de la Memoria Histórica”. Ante lo que parece que va a ser esa ley, los militantes de Democracia Comunista (Luxemburguista) en España queremos exponer las siguientes consideraciones:
  1. Nos parece vergonzoso que un partido que se dice de izquierdas haga una ley que para nada cumple las expectativas y deseos de los que llevan, en el silencio impuesto primero y abiertamente ahora, 70 años reclamando medidas que restituyan la dignidad de los que fueron asesinados por los fascistas sublevados en el 36. No hay una sola asociación o movimiento implicado en esta lucha por la dignidad y los legítimos derechos de las víctimas de la dictadura franquista que esté de acuerdo con el engendro que propone el PSOE.
  2. Es sencillamente indignante meter de cualquier forma en el mismo saco a quienes se sublevaron contra un régimen, pequeño-burgués pero elegido democráticamente por la mayoría, y a los que defendieron ese régimen. La sublevación y la guerra civil son responsabilidad exclusiva de los fascistas sublevados.
  3. No puede olvidarse nunca que el exterminio de la izquierda fue la respuesta elegida conscientemente por los terratenientes y la gran burguesía cuando vieron peligrar sus intereses de clase. El “sapo iscariote y ladrón” inaugurador de pantanos, y sus mesnadas de militares, curas, falangistas y requetés sólo fueron los intérpretes de la sinfonía orquestada por la oligarquía.
  4. Sin anulación de los juicios la ley será sólo una pantomima, un insulto macabro a la inteligencia. No esperábamos mucho más de nuestros hipócritas y descerebrados gobernantes, pero queremos expresar la náusea que nos producen.
  5. Probablemente, lo que se oculta tras la negativa a anular los juicios no sea otra cosa que el miedo a tener que hacerse cargo de posibles indemnizaciones a los damnificados por la represión. A tener que analizar qué pasó con las “confiscaciones” (el botín de guerra). Y a verse obligados a sufragar la búsqueda de los cadáveres de los desaparecidos y los gastos de la rehabilitación de la dignidad de esas personas.
  6. Este desenlace era de esperar. Han tardado más de 30 años en hacer algo. Han tenido mayorías absolutas y lo único que hicieron fue silenciar incluso a los que desde sus mismas filas reclamaban justicia. No podemos olvidar que el gobierno del PSOE ya ha negado, congelado o ralentizado su apoyo a muchas de las excavaciones que se han llevado a cabo. Y si ahora hacen “esto” es por la presión popular y porque de algún modo tienen que vender en sus medios de comunicación que son “progresistas” y “de izquierdas”. Cada vez engañan a menos gente.
  7. La actitud de Izquierda Unida en este asunto es lamentable. Están yendo contra sus propios militantes, muchos de los cuales están implicados en los procesos y organizaciones que tratan de recuperar a los desaparecidos y la memoria de lo que el régimen franquista intentó hacer olvidar. Su seguidismo respecto del PSOE sólo es explicable desde la lógica burocrática y electoralista en la que están inmersos. Sus ansias de ocupar cargos ante una eventual “necesidad de apoyos” por parte del PSOE nos recuerda cada vez más al “cuento de la lechera”. Ya saben cómo termina el cuento.

Queremos terminar este escrito con un pequeño homenaje a todos los que, de una forma u otra, padecieron el franquismo. Para ello queremos utilizar un poema que Manuel Orea Mateo dedicó a las muchachas conocidas como “las trece rosas”. Ahora se estrena una película sobre ellas. Y ya se realizó un documental. Este poema y su autor probablemente no sean tan conocidos. Pero la historia de este poeta que con 14 años fue a la cárcel (en 1939) por escribir poemas ejemplifica a la perfección lo ocurrido a los españoles de entonces. Nuestro más profundo reconocimiento a todos los que soportaron aquellos años.

LAS TRECE ROSAS

Sobre la arena arrojadas
de un nuevo circo romano,
por césares infrahumanos
sirviendo están de carnada
La virgen abochornada
contempla a sus trece lirios,
y con la cara tapada
llora los trece martirios;
que ellas nunca hicieron nada.
Que la inocencia más pura
es de trece condenadas
del paseo de Extremadura.
La acusación difamante,
es una mentira vil.
La muerte de un comandante
de nuestra guardia civil
por facciones encontradas
en hegemonía y poder,
fue sobre ellas volcada,
y tendrán que responder
de tan infausta mentira
que cubra a los criminales.
¡César templando su lira,
cantando a trece rosales!

¡Trece rosales, no! Sólo trece flores;
son trece niñas vendidas.
Son trece niñas menores
que pagarán con su vida
sus ansias de libertades;
trece rosas escogidas
para escudar las maldades
de las mentes más podridas.
Que aprovechan su victoria
descargando su conciencia
en víctimas propiciatorias
que oculten su violencia.

¡Ay Gabaldón si pudieras
cortar la mano asesina
que a ti la muerte te diera
a la vuelta de una esquina!
¡Ay Gabaldón, si quisieras
dar al tribunal tu luz,
con la verdad de tu cruz
sus cruces no permitieras!
Porque están siendo juzgadas
sin hacerte ningún daño,
quince a diecinueve años
tendrán al ser fusiladas;
y aunque el vientre de una de ellas
es vientre de embarazada,
pagarán otras querellas
sin participar en nada;
son cual mártires cristianos
a las fieras arrojadas,
que por seres inhumanos
habrán de ser devoradas.
Mira, que son trece rosas
como trece llamaradas,
trece muertes alevosas
que encenderán camaradas
con rojizos resplandores,
en rosas maravillosas
que germinarán en flores
destruyendo la cizaña,
para volcar sus amores
en el resurgir de España.

De la cárcel de las Ventas
salieron de madrugada,
camino de la Almudena,
al paredón de sus tapias.
Trece rosas van cantando
como trece luminarias;
los fuegos fatuos se esconden
ante el brillar de las armas.
Los pecados capitales
visten la noche de gala,
mientras la luna entre nubes
está ocultando sus lágrimas.
El silencio de la noche
se rompe con las descargas
que están mordiendo los pechos
que no verán la lactancia.
Sobre los ríos de sangre
la noche vuelca la escarcha;
y entre grises nubarrones
se viste de luto el alba.
En una fosa común,
se fundieron con la patria.
En una fosa común
esperarán el mañana,
en un resurgir de rosas
por trece rosas forjadas.

Manuel Orea Mateo, Romances para dos guerras. Forma Ediciones. 1978