sábado, 12 de enero de 2008

Sarkozy y la dictadura

Crónicas de la “Francia de después”, 14 de Diciembre de 2007:
Sarkozy y la dictadura

Contra las movilizaciones sociales que se desarrollaron en noviembre, el Gobierno UMP hizo uso de las mentiras, de la represión, creó divisiones entre los trabajadores, y a pesar de todo se ha visto obligado a ceder en algunos puntos, a dar algunas compensaciones. Pero la ausencia de una unión y de una extensión de las luchas impidió que las reivindicaciones en su conjunto tuvieran éxito. No obstante, no es más que un comienzo, otras luchas sociales se producirán en los meses que vienen.

Paralelamente a estas maniobras para obstruir la contestación social, el régimen se mostró con una desusada precisión en relación a los principios democráticos. Después de haber felicitado al dictador Putin para su "victoria electoral", el monarca-presidente Sarkozy acogió con los brazos abiertos al dictador Gadafi. No se puede decir que todo les separa: toda manifestación contra el dictador libio estuvo prohibida en París por el poder UMP...

El 12 de diciembre por la mañana, los grandes patronos franceses se apretujaban para aplaudir al dictador; por la tarde los puentes de París se cerraban a los peatones, pues Gadafi deseaba hacer un paseo en barco por el Sena... Ningún elemento de la ridiculez tiene que ser olvidado, pero estas peripecias no deben hacernos perder de vista lo que muestran los recientes acontecimientos sobre la relación de Sarkozy con la dictadura.

Por ejemplo, el nuevo Tratado europeo - texto cuya parte fundamental se rechazó por un referéndum en Francia en mayo de 2005, y luego por un referéndum en los Países Bajos en junio de 2005 - no será sometido al sufragio universal. No contento con decidir sin el pueblo, lo que es clásico (aunque estrictamente contrario al principio de la democracia), se trata esta vez de decidir abiertamente contra el pueblo.

Pero, puesto que se considera pot encima de una decisión popular, ¿de dónde emana entonces el poder de Sarkozy? ¿Del 42% de los electores inscritos, que votaron por él en la segunda vuelta de las presidenciales? Ni siquiera. Lo que se constata de su política fue confirmado en su reciente viaje a Argelia, donde se expresó desde una tribuna que llevaba el logotipo... ¡del Medef! Definitivamente no es más que el presidente de la patronal.

Diga lo que diga Sarkozy, él no supone en esta materia ninguna "ruptura" con la situación previa. Estas tendencias autocráticas (o dictatoriales) del presidente, esta negativa a pasar por la democracia para las decisiones importantes, están en realidad presentes, al menos parcialmente, en la naturaleza de las instituciones actuales.

Se tiene pues la confirmación de que la "Francia de después", es en realidad la "Francia de antes", en peor.

DC-L