
domingo, 29 de junio de 2008
martes, 17 de junio de 2008
Las luchas sociales en Francia
Publicamos a continuación la traducción de un texto de nuestros camaradas franceses, publicado originalmente el 19 de Mayo de 2008, que entendemos es continuación de la serie de Crónicas de la “Francia de después”, de la que ya hemos publicado antes otros tres textos.
Las luchas sociales en Francia estas últimas semanas han estado marcadas principalmente por los siguientes elementos:
* Huelgas por subidas de salarios, a veces acompañadas de reivindicaciones contra la precariedad y contra las jornadas a tiempo parcial que se padecen (particularmente en los supermercados).
* Manifestaciones de apoyo a los “sin-papeles”. Esta lucha se desarrolla en particular contra la política gubernamental de «caza de sin-papeles», con cuotas de expulsiones. Varios sin papeles murieron intentando escapar de la policía.
Una huelga importante de trabajadores sin papeles comenzó el 15 de abril, 240 trabajadores sin papeles de una veintena de empresas situadas en París y en sus alrededores que se han declarado en huelga para obtener su regularización y la de todos los trabajadores sin papeles. Ya en febrero de 2008, 7 asalariados de un restaurante de los Campos Elíseos habían sido regularizados después de una huelga de 6 días. El 20 de abril eran más de 500 los huelguistas, cerca de 1000 unos días más tarde.
El gobierno aceptó que las prefecturas examinasen los expedientes de los huelguistas caso por caso, y algunos trabajadores en huelga han sido regularizados. Es una semiderrota, o una semivictoria: ¡lo que se reivindicó fue la regularización de todos, no de unas centenas!
La lucha prosigue sin embargo, como lo mostró la presencia de numerosos sin papeles en la cabeza de la manifestación del 1 de mayo en París.
* Manifestaciones de profesores y de alumnos de institutos de segunda enseñanza contra la supresión de puestos de trabajo en la educación (al mismo tiempo que el número global de alumnos aumenta). Las manifestaciones se suceden en relación a esta cuestión, en oposición a la lógica del gobierno que persigue limitar los gastos consagrados a la enseñanza pública.
* Por otra parte el 22 de mayo debe celebrarse un día de huelgas y de manifestaciones por la defensa de las jubilaciones, contra el proyecto gubernamental que quiere hacer pasar el periodo de cotización de 40 a 41 años.
Todas estas necesarias movilizaciones chocan contra la pared del gobierno y de la patronal. A veces, algunas huelgas acaban con victorias, en ciertas empresas que se habían declarado en huelga por aumentos de salarios. Pero más a menudo se produce bien el fracaso, bien la obtención solamente de una pequeña parte de las reivindicaciones, o incluso de unas "compensaciones" para hacer tragar una regresión social.
Sarkozy fue elegido con muchas promesas, luego aplicó una política de injusticia social, favoreciendo a los más ricos. Al cabo de un año, el contraste entre el discurso publicitario del candidato Sarkozy y los resultados (previsibles) de su política ha generado una fuerte impopularidad del presidente Sarkozy. Pero, a pesar de esto, la lógica del sistema quiere que sigamos condenados a sufrir los ataques de este gobierno todavía durante 4 años …
Cuatro años de sufrir el poder de este equipo gubernamental antisocial, y hagan lo que hagan: es ésta la norma de las instituciones, lo que confirma que el sistema político actual no es una democracia verdadera.
Es necesario ir hacia la unidad de las luchas, que las movilizaciones se extiendan y se vinculen. Para ganar realmente y de forma duradera en las cuestiones de fondo, estos movimientos no tienen otra elección que tomar por sí mismos y directamente ese poder que en manos de unos pocos se opone a las justas reivindicaciones de los trabajadores, y reemplazarlo por el poder colectivo de los trabajadores, es decir, por la democracia social.
Se trata de no esperar a 2012 para desechar el poder actual, para lograr la satisfacción de las reivindicaciones básicas que son defendidas por estos movimientos, para la conquista de la democracia real, para la transformación del sistema, para permitir más libertad e igualdad.
Démocratie Communiste (Luxemburgiste)
http://democom.neuf.fr/
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miércoles, 4 de junio de 2008
Otro Luxemburguismo es posible
“Otro Luxemburguismo es Posible: Reflexiones sobre Rosa y el Proyecto Socialista Radical”
Dr. William A. PELZ
Institute of Working Class History
2335 W. Altgeld Street
Chicago, Illinois 60647-2001 U.S.A.
e-mail: iwch@juno.com
Agradecemos al autor su permiso para traducir y publicar este texto. Hemos conservado las notas con las referencias bibliográficas del original en inglés, que se corresponden con las ediciones utilizadas por el autor. Y hemos intentado señalar también (siempre que ha sido posible) los textos citados en castellano. No hemos querido introducir informaciones adicionales, pero si alguien desea otra bibliografía en castellano, puede solicitárnosla. Pedimos disculpas por anticipado por los errores que pudiera haber en la traducción. El original (en inglés) fue presentado a la Conferencia Internacional Rosa Luxemburg celebrada los días 1-2 de Abril de 2007 en Tokyo (Japón) y puede leerse en:
http://www-bunken.tamacc.chuo-u.ac.jp/rosa_confe2007/pdf/papers/Pelz.pdf
DC-L
Con su asesinato el 15 de Enero de 1919 Rosa Luxemburgo[1] dejó un vacío no solamente en la izquierda alemana[2] sino también, de hecho, en todo el movimiento internacional. La destrucción de quien Franz Mehring había llamado "el mejor cerebro desde Marx" significó que otros menos brillantes, y, lo que es más significativo, con menos principios, seguirían en su estela. Como si su ausencia no fuera bastante mala, algunos, como Stalin, que la temió incluso muerta, erigirían un monstruo que tuvo poca semejanza con el profundo pensamiento de Luxemburgo. Esa torpe, cínica y auto-complaciente parodia de las ideas de Rosa Luxemburgo y de aquellos que pudieron atreverse a seguirlas se conocía como "Luxemburguismo".
En su famosa carta "Sobre algunas cuestiones de la historia del Bolchevismo", publicada por José Stalin en Proletarskaia Revoliutsiia[3], Stalin afirmó que Luxemburgo era una líder de la Social-Democracia alemana que desarrolló un "Luxemburguismo" que era un tipo de Menchevismo contrarrevolucionario. Después Martinov se unió a Stalin en los ataques contra los “errores semi-mencheviques” de Luxemburgo[4]. Como señala el profesor Sobhanlal Datta Gupta, no fue posible analizar el verdadero impacto completo de ese ataque de Stalin hasta la apertura de los archivos soviéticos y de la Comintern. Ahora la furia completa de ese ataque contra la herencia y el pensamiento de Rosa se ha revelado con claridad[5]. Tanto como en el caso de Trotsky, Stalin y sus subordinados actuaron de manera intencionada para difamar la reputación de Rosa Luxemburgo aunque estando muerta ella no pudiese suponer ninguna amenaza para la nueva ortodoxia stalinista.
Sin duda, Rosa e incluso el "Luxemburguismo" tuvo sus defensores. En 1940 su viejo camarada Paul Frolich escribió una biografía conmovedora de ella que desafió la versión stalinista aceptada[6]. El gran rival de Stalin, León Trotsky, escribió una penetrante defensa titulada "¡Fuera las manos de Rosa Luxemburgo!"[7]. Aún así, Trotsky no podría resistir la tentación de denunciar más adelante las tentativas de construir un movimiento luxemburguista en Francia. El viejo bolchevique tronó, "los puntos débiles de las enseñanzas de Rosa Luxemburgo han sido revelados tanto por la teoría como por la praxis."[8] Durante la República de Weimar y en los oscuros días del fascismo de Hitler, el Partido Comunista Alemán (KPD) se aferró cada vez más a la línea stalinista que condenaba a la fundadora de su partido. Después de la carta de Stalin de 1931, que fue traducida rápidamente al alemán, los líderes del KPD como Ernst Thaelman darían rutinariamente discurso tras discurso denunciando a Luxemburgo y Trotsky como diablos gemelos que frecuentan el movimiento revolucionario de trabajadores. Un portavoz del KPD advirtió que el Luxemburguismo era un arma de la contra-revolución diferente "solamente en lo formal de los teóricos social-fascistas”[9]
Con la derrota del nazismo y el establecimiento de la República Democrática Alemana (DDR) en lo que había sido la zona soviética de ocupación, uno habría esperado una nueva re-evaluación más positiva de Rosa Luxemburgo y sus teorías. Pero no fue así, pues el nuevo gobernante Partido Socialista Unificado (SED) adhirió fuertemente a la "sabiduría” stalinista recibida. Una biografía oficial de Luxemburgo publicada en 1951, mientras elogiaba su dedicación a la causa de los trabajadores, insistía en que "grandes fueron sus fallos y errores que desviaron a la clase obrera alemana hacia una dirección incorrecta. Sobre todo, no debemos cerrar nuestros ojos al hecho de que no era sólo una cuestión de algunos errores, sino de un sistema entero de posiciones incorrectas ("Luxemburguismo"). Estas posiciones fueron una de las razones decisivas de la derrota del Partido Comunista Alemán después de su fundación…"[10]
Incluso después que la destalinización hubiera llegado a la DDR, Luxemburgo seguía siendo sospechosa para la jerarquía del SED. Así, aunque Lenin había defendido la publicación del trabajo completo de Rosa en todos los idiomas principales del planeta inmediatamente después de su muerte, las primeras Obras Escogidas de Rosa Luxemburgo aparecieron en la DDR solamente en 1970. Además, las Obras Escogidas estaban lejos de ser completas, incluyendo pocos de sus escritos sobre la cuestión nacional, y mucho menos cartas que se mantenían en los archivos de la URSS o la DDR. No se hizo ningún intento serio de traducir a Rosa a otros idiomas muy empleados a pesar de la vieja súplica hecha por Lenin 50 años atrás. No obstante, por una ironía al parecer involuntaria, una unidad militar alemana del este fue bautizada en los años 70 con el nombre de Rosa, pese a su firme antimilitarismo[11].
En la inmediata postguerra, en el Oeste, Luxemburgo fue publicada, si acaso, principalmente como arma contra Lenin y por las implicaciones de la competencia con el sistema social de la Unión Soviética. Cuando fue “descubierta” por la New Left (Nueva Izquierda) a fines de los 60 y en los 70, ella comenzó a ser juzgada por sus propios méritos, pese al fuerte regusto anticomunista que a menudo continuaba marcando la presentación de su obra. Por ejemplo, la Universidad de Michigan publicó los escritos de Rosa “Problemas Organizativos de la Socialdemocracia” y “La Revolución Rusa” en un libro titulado Revolución Rusa y Leninismo o Marxismo[12]. En el enfrentamiento entre la RFA (Alemania Occidental)[13] y la DDR (Alemania Oriental), ambos países homenajearon a Rosa Luxemburgo poniendo su imagen en un sello de correos. Como si de una broma pesada se tratase, los sellos podían haber sido emitidos para que ambos, stalinistas y capitalistas, pudiesen escupir sobre Rosa cuando enviasen sus cartas[14]. Con el colapso del Bloque Soviético, las pasiones se han enfriado y de nuevo ha sido posible estudiar a Luxemburgo por sí misma. Muchos valiosos trabajos han sido llevados a cabo con el objetivo de volver a analizar a Rosa y al Luxemburguismo no revisionista, como han mostrado los extraordinarios encuentros organizados por la Sociedad Internacional Rosa Luxemburgo. Todavía queda mucho por hacer para restaurar a Rosa Luxemburg en su justo lugar como una pensadora original y una revolucionaria ética. Este artículo es una modesta contribución a ese esfuerzo.
Este artículo argumentará que una nueva apreciación de Rosa, “otro Luxemburguismo”, acorde a los principios de Rosa y libre del revisionismo stalinista, podría desarrollarse a partir de ciertos aspectos clave de su obra. Entre los elementos que reclaman su inclusión en esa lista, yo me centraré en cinco: 1) La firma creencia en la democracia; 2) La completa fe en la gente común (las masas); 3) La dedicación al internacionalismo en el discurso y en los hechos; 4) El compromiso con un partido revolucionario democrático; y 5) La práctica imperturbable del humanismo. Hay, por supuesto, muchas otras áreas de su pensamiento que mantienen perspectivas vitales para quienes la siguieran en el siglo XXI[15]. Por razones de tiempo, yo limitaré mi discusión a los cinco puntos antes mencionados.
Democracia es una palabra muy empleada hoy en el mundo, demasiado a menudo por aquellos que no tienen un verdadero interés en la democracia para la mayoría de la Humanidad. Luxemburgo rechazó la noción de democracia de la tradición burguesa – un pueblo pasivo eligiendo entre una limitada oferta de élites competidoras. Para ella, la democracia, la verdadera democracia, era el compromiso activo de las masas en todos los aspectos del funcionamiento social. Era el punto de vista de Luxemburgo que “cuanto más democráticas son las instituciones, cuanto más vivo y poderoso es el pulso de la vida política de las masas, más directa y completa es su influencia…”[16] En otras palabras, una completa democracia que hacía alusión a la experiencia de la Comuna de París[17]. Ella no mostraba simpatía ni por los argumentos de los “socialistas” parlamentarios que veían a la gente común como una masa pasiva de votos[18], ni por el excesivo centralismo practicado por los bolcheviques rusos[19]. Rosa habría estado de acuerdo con Bertolt Brecht cuando él criticó al secretario de la Unión de Escritores de Alemania del Este, quien después de la revuelta obrera de 1953:
Hizo repartir folletos en el StalinalleeIndicando que el puebloHabía perdido la confianza del gobiernoY podía ganarla de nuevo solamenteCon esfuerzos redoblados. ¿No sería más simpleEn ese caso para el gobiernodisolver el puebloY elegir otro?[20]
En segundo lugar, nosotros hemos comentado su fe en las masas. Esto está relacionado, pero es distinto de, sus creencias democráticas. Rosa pensó que los trabajadores eran capaces de alzarse desde sus problemas y preocupaciones del día a día hasta crear un verdadero movimiento revolucionario que conduciría a una transformación fundamental de la sociedad. Mientras otros “socialistas” culpaban al pueblo de sus fallos, Luxemburgo se dio cuenta de que las masas probarían en último extremo ser más sabias que sus auto-proclamados salvadores. Su con frecuencia citada conclusión a su crítica de la organización del partido en Rusia debe ser recordada aquí: “Vamos a hablar con franqueza entre nosotros: los errores que son cometidos por un verdadero movimiento revolucionario de los trabajadores son mucho más provechosos y valiosos, históricamente hablando, que la infalibilidad del mejor posible Comité Central”[21]
En tercer lugar, uno debe reconocer el internacionalismo de Rosa Luxemburgo. Ella supo ver que el nacionalismo era una ilusión que se ponía en juego la mayoría de las veces por parte de la reacción. En oposición a otros como Lenin, que buscó encontrar “un nacionalismo progresivo”, Luxemburgo comprendió que el orgullo de una nación es fácilmente y típicamente manipulable para despreciar a otras culturas. Su original trabajo sobre Polonia probó que ésta no podía ser verdaderamente independiente porque carecía de las bases económicas necesarias[22]. Esta perspicacia se aplica a las naciones hoy más que nunca, en nuestra era de la globalización. Incluso, sus puntos de vista estuvieron lejos de una falta de simpatía hacia las naciones y pueblos oprimidos por otros, sino que ella pensaba que su definitiva liberación radicaría en una liberación internacional, no nacional[23]. Rosa sabía que el imperialismo no era una mera elección para las economías capitalistas avanzadas, sino una necesidad económica. Además, el imperialismo continuaría no sólo contra las naciones sino también contra las comunidades subdesarrolladas en el seno de la misma nación[24]. Para combatir esos males la herramienta apropiada es la solidaridad internacional. En muchos sentidos, uno podría considerar a los Foros Sociales Mundiales un proyecto inherentemente luxemburguista en su énfasis en el internacionalismo y la democracia.
El cuarto componente del Luxemburguismo es su forma de entender el partido revolucionario. Como se mencionó anteriormente, Rosa Luxemburgo era una demócrata comprometida con una profunda fe en las masas de la gente común. Como ella escribió en ¿Qué quiere Spartaco?: nosotros “nunca tomaremos el poder gubernamental excepto en respuesta a un claro y sin ambigüedades deseo de la gran mayoría de las masas proletarias de toda Alemania, nunca salvo por la afirmación consciente del proletariado de las opiniones, los objetivos y los métodos de lucha de la Liga Spartaco”[25] Esas creencias la previnieron de adoptar la forma ultra-centralista de partido de Lenin[26]. Para ella, el socialismo –el verdadero socialismo- sólo podía ser alcanzado por la completa movilización de los trabajadores como protagonistas activos de su propia liberación. Mientras era intransigente en su oposición al capitalismo y a toda forma de explotación, Rosa era creativa y fue más allá de los zánganos dogmáticos que llegaron a dominar el comunismo europeo en las décadas posteriores a su muerte. El partido, para Rosa Luxemburgo, no estaba para ser ni un sustituto de las masas trabajadoras ni una máquina electoral que usara a la gente común como pasivos marcadores de votos. Antes bien, éste era un creador que desarrollaba la interacción entre “líderes” y “seguidores”.
El quinto y último elemento del “Luxemburguismo” que debe ser incluido es el humanismo. Luxemburgo tenía una profunda creencia en la dignidad humana como la base moral del socialismo. Ella entendió el socialismo como algo más que una mejora cuantitativa de la condición humana, como una liberación de los seres humanos desde el reino de la necesidad hacia el reino de la libertad. Frente a los líderes burgueses, como la antigua primera ministra británica Thatcher que dice “No existe tal cosa como sociedad”[27], Rosa vió la sociedad como una iniciativa únicamente humana que puede trascender la mera necesidad física para alcanzar una realización plena del espíritu. Esto no sería impuesto o ajeno a la gente. Luxemburgo defendió que las anteriores revoluciones dependieron de la violencia porque fueron lideradas por y para minorías privilegiadas. En contraste, “la revolución proletaria no requiere del terror para sus propósitos; odia y desprecia el asesinato. No necesita esas armas porque no combate a individuos sino a instituciones… no es el desesperado intento de una minoría para moldear el mundo a la fuerza de acuerdo con su ideal.”[28]
Escribiendo en Die Rote Fahne el 18 de Noviembre de 1918, Rosa señaló que la revolución tenía “Un Deber de Honor”. Este artículo enfatizaba el lado humano de la revolución y exigía un inmediato cese para la pena de muerte. Luxemburgo concluía: “despiada energía revolucionaria y tierna humanidad – sólo ésta es la verdadera esencia del socialismo. Un mundo debe ser ahora destruido, pero cada lágrima que pudiese haber sido evitada es una acusación; y un hombre que por apresurarse en los hechos importantes pisotea involuntariamente incluso a un pobre gusano, es culpable de un crimen.”[29] El socialismo fue siempre para Rosa el comienzo de un mundo más lleno de belleza, cultura y ciencia para toda la gente. Era un noble objetivo para Rosa en el siglo XX y sigue siendo un digno objetivo para nosotros en el siglo XXI. Quizás ahora, después del colapso del bloque soviético stalinista, es tiempo de un renacimiento del Luxemburguismo.
[1] La más completa biografía en inglés continúa siendo J.P. Nettl, Rosa Luxemburg, 2 vol., London and Oxford: Oxford University Press, 1966.
[2] Para examinar este punto con más detalle vease, por ejemplo, el clásico de Pierre Broue, The German Revolution, 1917-1923, Chicago, Haymarket Books, 2006.
[3] J.V. Stalin, Works, Vol. 13, Moscow: Foreign Languages Publishing House, 1955: 102.
[4] A. Martinov, “Lenin, Luxemburg, Liebknecht,”The Communist International, 10.3-4 (1933): 140-142.
[5] Sobhanlal Datta Gupta, Comintern and the Destiny of Communism in India, 1919-1943: Dialectics of Real and A Possible History, Kolkata (India): Seribaan: 33-34.
[6] Paul Frolich, Rosa Luxemburg: Her Life and Work, New York: Howard Fertig, 1969.
[7] Leon Trotsky, “Hands Off Rosa Luxemburg!” The Militant (New York) August 6 & 13, 1932. En castellano, ùede consultarse en:
http://www.marxismo.org/files/16ApendiceFueralasmanosdeRosaLuxemburgoporTrotsky_0.pdf
[8] Leon Trotsky, “Luxemburg and the Fourth International,” New International, August 1935. En castellano en:
http://www.marxismo.org/files/17ApendiceLuxemburgoylacuartainternacionalporTrotsky_0.pdf
[9]Kurt Sauerland, Der dialektische Materialismus, Berlin: Neuer Deutscher Verlag, 1932: 133.
[10]Fred Olssner, Rosa Luxemburg, Berlin [DDR]: Dietz Verlag, 1951: 7.
[11]Daily World, July 29, 1976: 7.
[12]The Russian Revolution and Leninism or Marxism, Ann Arbor: University of Michigan Press, 1970. See also: Bertram D. Wolfe, “Rosa Luxemburg and V.I. Lenin: The Opposite Poles of Revolutionary Socialism,” Antioch Review, 21 (Summer, 1961): 209-226.
[13]Esta acción no fue realizada sin la oposición de la derecha. Puede verse: The Sunday Times (London), March 17, 1974: 8.
[14] Esta broma me fue referida por un miembro del staff de la Embajada de la DDR asignado a Washington, D.C. y, aparte, por un miembro del Partido con el que estuve durante una visita a Brelín Oriental.
[15]See, for example: “Writings on Women, 1902-1914" in Peter Hudis and Kevin B. Anderson, The Rosa Luxemburg Reader, New York: Monthly Review Press, 2004: 232-245.
[16]The Rosa Luxemburg Reader: 302. En castellano, en La Revolución Rusa, capítulo IV (La Asamblea Constituyente). Puede verse en:
http://www.marxists.org/espanol/luxem/11Larevolucionrusa_0.pdf
[17]See: Karl Marx, The Civil War in France (various editions). En castellano, La Guerra Civil en Francia, de Karl Marx, puede verse en:
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gcfran/index.htm
[18]Ella expuso que esas personas declaraban un camino diferente al socialismo pero ella sostiene, en Reforma Social o Revolución, que en realidad habían elegido un objetivo distinto. The Rosa Luxemburg Reader: 157-158. En castellano, Reforma o Revolución puede leerse en:
http://www.marxists.org/espanol/luxem/01Reformaorevolucion_0.pdf
[19]Ottokar Luban, “Rosa Luxemburg’s Criticism of Lenin’s Ultra Centralistic Concept of the Party in the Socialist Movement,” paper presented to International Rosa Luxemburg conference, Wuhan, China, 20-21 March 2006.
[20]Bertolt Brecht, “The Solution” (“La Solución”) poema escrito después de la revuelta de los trabajadores en Berlín en 1953.
[21]The Rosa Luxemburg Reader: 265. En castellano, Problemas organizativos de la Socialdemocracia, que puede leerse en:
http://www.marxists.org/espanol/luxem/04Problemasorganizativosdelasocialdemocracia_0.pdf
[22]Rosa Luxemburg, The Industrial Development of Poland, New York: University Editions, 1979.
[23]Horace B, Davis, ed., Rosa Luxemburg on the National Question: Selected Writings, New York: Monthly Review, 1976.
[24]Anthony Brewer, Marxist Theories of Imperialism: A Critical Survey, London: Routledge & Kegan Paul, 1982: 61-76.
[25]The Rosa Luxemburg Reader: 356-357.
[26]Puede verse el artículo de Ottokar Luban citado anteriormente.
[27]Primera Ministra Margaret Thatcher, talking to Women’s Own, October 31, 1987.
[28]The Rosa Luxemburg Reader: 352.
[29]Die Rote Fahne, 18 November, 1918. En castellano, este texto, traducido frecuentemente como “Contra la pena capital”, puede leerse en:
http://democom.neuf.fr/contralapenacapital.htm
Foro Luxemburguista Internacional
Varios camaradas de DC-L, Workers Democracy Network, Tribuna Socialista y otros que militan en otros colectivos o de manera individual, estamos creando un Foro Luxemburguista Internacional, público y multilingüe, para fomentar el debate entre todos aquellos que compartimos los postulados básicos de Rosa Luxemburgo y el Luxemburguismo. De momento, tiene secciones en castellano, inglés, francés, italiano y portugués, aparte de una sección puramente multilingüe de Noticias.
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DC-L
sábado, 10 de mayo de 2008
Ron Jacobs: La doctrina del shock de Rosa Luxemburgo
“La doctrina del shock” de Naomi Klein abordó de un modo bastante suave como la economía capitalista depende para su progreso de eventos cataclísmicos. Estos eventos desplazan a millones y causan penurias personales a un número aún mayor, mientras aseguran la supervivencia del capitalismo. Hace un siglo, hubo otra mujer que llevó más lejos esa observación y dedicó su vida a terminar con el capitalismo. Su nombre era Rosa Luxemburgo. Era una mujer polaca que dedicó su vida a la revolución socialista y fue asesinada en 1919 por el gobierno socialdemócrata de Alemania por su creencia inflexible en esa revolución. Haymarket Books de Chicago publicó recientemente una nueva edición de dos de sus ensayos mejor conocidos bajo el título “The Essential Rosa Luxemburg.” El volumen fue editado por la profesora de literatura de la Universidad de Vermont, Helen Scott, e incluye varias páginas introductorias de Scott. Sus resúmenes históricos que preceden a los dos folletos reproducidos no sólo dan al lector una perspectiva del momento histórico en el que fueron escritos, también presentan una breve biografía de Luxemburgo y relacionan sus argumentos políticos con las circunstancias actuales. El libro incluye dos de los ensayos de Luxemburgo: “Reforma o Revolución” y “La huelga de masas.”
Aunque ambos son de interés histórico, el primer ensayo del libro tiene una relevancia especial en el mundo de hoy. En particular, la discusión por Luxemburgo respecto al capitalismo y la democracia habla al mundo en el que vivimos en la actualidad. En nuestra calidad de residentes de la nación que nunca deja de proclamar que es la más democrática del mundo, es importante hacer caso a las observaciones de Luxemburgo sobre la naturaleza de las formas democráticas y de la verdadera democracia. A medida que Washington exportaba su versión de democracia a todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial las poblaciones de numerosas naciones del tercer mundo descubrieron que esa democracia no era nada más que una elección diseñada para allanar el camino para la explotación imperial y la dominación de EE.UU. La democracia no existía para aquellos que no forman parte de las elites gobernantes. Es la democracia capitalista y es lo que Washington lleva a otras naciones en nombre de la libertad.
Además, Luxemburgo argumenta que cuando esas formas democráticas se oponen a los intereses de la elite capitalista, también son descartadas. Las naciones del tercer mundo, gobernadas por golpes militares/de la CIA, como Chile y Grecia, lo saben demasiado bien. Sin embargo, incluso aquí en EE.UU. están deshaciendo esas formas. Bajo la máscara de la seguridad interior, muchas de las libertades garantizadas en la democracia de EE.UU. han sido disueltas. Muchas otras desaparecieron con el pretexto de la guerra contra la droga. Por cierto, hasta el proceso electoral de EE.UU. fue usurpado en 2000 bajo el disfraz de la protección de los supuestos derechos minoritarios de George Bush y de los que votaron por él en Florida. En cuanto al liberalismo, es descartado cada vez que deja de servir los propósitos del capitalismo. La historia de EE.UU. y de Gran Bretaña durante los últimos treinta años lo prueba claramente – una historia en la que incluso los liberales son conservadores (como en el caso de Blair y Clinton) y los actuales candidatos liberales modifican sus declaraciones para complacer a los comentaristas y redes, en su mayoría derechistas.
Otro tópico tratado por Luxemburgo, que es bastante relevante a la actualidad, es el uso del crédito para expandir el poder de compra de la clase trabajadora. En su ensayo “Reforma o revolución”, escrito como un argumento contra el reformista socialdemócrata Bernstein, Luxemburgo se burla de su caracterización del crédito como una “adaptación” del capitalismo. En realidad, argumenta que el crédito no es sólo una adaptación, sino reproduce “todos los antagonismos fundamentales del capitalismo.” Por cierto, escribe, acentúa esos antagonismos. Para comprobar la declaración de Luxemburgo el lector no precisa mirar más lejos que la actual catástrofe económica que comenzó en el mercado inmobiliario porque los bancos y sus agencias dieron créditos a gente de la que sabían que no podría completar los acuerdos que firmó,
Para colmo, está la guerra imperial. Luxemburgo fue de lo más clara sobre el papel que juega esta forma de asesinato masivo para facilitar la expansión del capitalismo. Sabía, y escribió mucho sobre como la guerra es esencial para el desarrollo capitalista. La guerra imperial, escribió, muestra al capitalismo “en toda su abominable desnudez.” Esta sangrienta desnudez no es sólo esencial para el desarrollo capitalista, sino este último depende de ella. Por cierto, es el más cataclísmico y radical de todos los choques capitalistas. Al escribir estas líneas, el actual régimen en Washington acelera su movilización para la guerra contra Irán, mientras sus oponentes liberales en el Partido Demócrata expresan palabras de apoyo para esa empresa que apunta a lograr el control de la grasa que lubrica los motores del capital – el petróleo. Mientras tanto, las otras guerras del imperialismo por la energía siguen arrastrándose, en parte porque la oposición a esas guerras es confusa e impotente. Como la guerra de los días de Luxemburgo, el actual impulso hacia una guerra mayor tiene que ver primordialmente con los beneficios. Es una lástima (para decir lo menos) que todavía tengamos que aprender las lecciones que Luxemburgo y sus contemporáneos comprendieron hace cien años sobre dichas guerras, especialmente porque las armas utilizadas en la actualidad son aún más letales que las de la primera gran guerra. Igualmente lamentable es que los que se oponen a la guerra imperialista tienen que volver a aprender las lecciones del increíble movimiento contra semejantes guerras.
Aunque ambos son de interés histórico, el primer ensayo del libro tiene una relevancia especial en el mundo de hoy. En particular, la discusión por Luxemburgo respecto al capitalismo y la democracia habla al mundo en el que vivimos en la actualidad. En nuestra calidad de residentes de la nación que nunca deja de proclamar que es la más democrática del mundo, es importante hacer caso a las observaciones de Luxemburgo sobre la naturaleza de las formas democráticas y de la verdadera democracia. A medida que Washington exportaba su versión de democracia a todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial las poblaciones de numerosas naciones del tercer mundo descubrieron que esa democracia no era nada más que una elección diseñada para allanar el camino para la explotación imperial y la dominación de EE.UU. La democracia no existía para aquellos que no forman parte de las elites gobernantes. Es la democracia capitalista y es lo que Washington lleva a otras naciones en nombre de la libertad.
Además, Luxemburgo argumenta que cuando esas formas democráticas se oponen a los intereses de la elite capitalista, también son descartadas. Las naciones del tercer mundo, gobernadas por golpes militares/de la CIA, como Chile y Grecia, lo saben demasiado bien. Sin embargo, incluso aquí en EE.UU. están deshaciendo esas formas. Bajo la máscara de la seguridad interior, muchas de las libertades garantizadas en la democracia de EE.UU. han sido disueltas. Muchas otras desaparecieron con el pretexto de la guerra contra la droga. Por cierto, hasta el proceso electoral de EE.UU. fue usurpado en 2000 bajo el disfraz de la protección de los supuestos derechos minoritarios de George Bush y de los que votaron por él en Florida. En cuanto al liberalismo, es descartado cada vez que deja de servir los propósitos del capitalismo. La historia de EE.UU. y de Gran Bretaña durante los últimos treinta años lo prueba claramente – una historia en la que incluso los liberales son conservadores (como en el caso de Blair y Clinton) y los actuales candidatos liberales modifican sus declaraciones para complacer a los comentaristas y redes, en su mayoría derechistas.
Otro tópico tratado por Luxemburgo, que es bastante relevante a la actualidad, es el uso del crédito para expandir el poder de compra de la clase trabajadora. En su ensayo “Reforma o revolución”, escrito como un argumento contra el reformista socialdemócrata Bernstein, Luxemburgo se burla de su caracterización del crédito como una “adaptación” del capitalismo. En realidad, argumenta que el crédito no es sólo una adaptación, sino reproduce “todos los antagonismos fundamentales del capitalismo.” Por cierto, escribe, acentúa esos antagonismos. Para comprobar la declaración de Luxemburgo el lector no precisa mirar más lejos que la actual catástrofe económica que comenzó en el mercado inmobiliario porque los bancos y sus agencias dieron créditos a gente de la que sabían que no podría completar los acuerdos que firmó,
Para colmo, está la guerra imperial. Luxemburgo fue de lo más clara sobre el papel que juega esta forma de asesinato masivo para facilitar la expansión del capitalismo. Sabía, y escribió mucho sobre como la guerra es esencial para el desarrollo capitalista. La guerra imperial, escribió, muestra al capitalismo “en toda su abominable desnudez.” Esta sangrienta desnudez no es sólo esencial para el desarrollo capitalista, sino este último depende de ella. Por cierto, es el más cataclísmico y radical de todos los choques capitalistas. Al escribir estas líneas, el actual régimen en Washington acelera su movilización para la guerra contra Irán, mientras sus oponentes liberales en el Partido Demócrata expresan palabras de apoyo para esa empresa que apunta a lograr el control de la grasa que lubrica los motores del capital – el petróleo. Mientras tanto, las otras guerras del imperialismo por la energía siguen arrastrándose, en parte porque la oposición a esas guerras es confusa e impotente. Como la guerra de los días de Luxemburgo, el actual impulso hacia una guerra mayor tiene que ver primordialmente con los beneficios. Es una lástima (para decir lo menos) que todavía tengamos que aprender las lecciones que Luxemburgo y sus contemporáneos comprendieron hace cien años sobre dichas guerras, especialmente porque las armas utilizadas en la actualidad son aún más letales que las de la primera gran guerra. Igualmente lamentable es que los que se oponen a la guerra imperialista tienen que volver a aprender las lecciones del increíble movimiento contra semejantes guerras.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
http://www.kaosenlared.net/noticia/reforma-revolucion-huelga-masas-doctrina-shock-rosa-luxemburgo
http://www.zcommunications.org/zbooks/review/20
http://www.kaosenlared.net/noticia/reforma-revolucion-huelga-masas-doctrina-shock-rosa-luxemburgo
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martes, 29 de abril de 2008
Un 1º de Mayo contra la crisis mundial
Un año más estamos ante la conmemoración del 1º de Mayo. Un año más la burguesía intentará por todos los medios que el contenido histórico y real de esta fecha pase lo más desapercibido posible. Que los trabajadores olvidemos que este día siempre ha sido una jornada para demostrar nuestro rechazo a la explotación y a la barbarie a las que nos somete el capitalismo.
La burguesía trata por todos los medios de dividirnos. Utiliza para ello el corporativismo, los nacionalismos, la xenofobia y el racismo. Divide a los trabajadores según el puesto que ocupan, según si trabajan o están desempleados, según el lugar en que nacieron, la lengua que hablan o el color de su piel. Pero todos los trabajadores somos iguales ante la explotación capitalista. Todos tenemos que vender lo único que tenemos, nuestra capacidad de trabajar y producir, para ganarnos el sustento. Todos sentimos la opresión en los centros de trabajo. A todos nos domina el capital.
Este 1º de Mayo los trabajadores de todo el Planeta nos enfrentamos a una crisis de enormes proporciones. Durante los últimos años, los voceros del capital han negado que esa crisis existiera o la han minimizado utilizando términos como desaceleración, reajuste,… Pero ahora, cuando ya para todos es evidente porque experimentamos sus consecuencias, todos esos farsantes actúan como si la crisis fuera inevitable. Y lo es, pero porque el capitalismo las crea y las necesita, porque son algo inherente a este sistema.
Esta crisis, según todos los indicios, sólo será comparable con la de 1929. Entonces, el proletariado, en todas partes, había sido derrotado y masacrado. Los procesos revolucionarios que los trabajadores habían protagonizado habían fracasado. Pero ahora la situación es muy distinta. Cuando los ideólogos del capital nos decían que la Historia había terminado, que las ideologías habían muerto, que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, las movilizaciones de todos aquellos que consideran que este mundo es injusto y que puede cambiarse hicieron estallar por los aires esas mentiras. En todos los países las luchas no han cesado en estos últimos tiempos.
Muy significativas fueron las movilizaciones contra la guerra, porque muchos millones salieron a las calles en todos los rincones del Planeta. Pero también lo son las movilizaciones cotidianas que tienen lugar, cada vez más, por todas partes: Huelgas generales que paralizaron los países en Grecia o Egipto. Huelgas y movilizaciones masivas contra los despidos en Alemania o en España; en Francia, huelgas por el aumento de los salarios y contra las supresiones de empleos; en China, pese a la burtal represión de los burócratas, las movilizaciones de obreros y campesinos no paran de crecer; en USA y Canadá, millones salieron y salen a las calles reclamando la igualdad de derechos entre inmigrantes y ciudadanos; en España, las movilizaciones por el derecho a una vivienda digna continúan; en Argentina, muchas fábricas y empresas siguen ocupadas y gestionadas por los mismos trabajadores; en Nigeria, las movilizaciones de los trabajadores petroleros son masivas; en Marruecos, los trabajadores combaten al corrupto régimen monárquico, al desempleo y a la explotación de las multinacionales; en Francia, Portugal o España, los trabajadores defienden en las calles la educación pública; en Haití, el pueblo está en la calle para defender su supervivencia ante el alza de precios.
Los ejemplos son miles. La cuestión crucial es que el proletariado, en todo el planeta, necesita ser consciente de la posibilidad de transformar la sociedad, de abolir la explotación capitalista y emanciparse por sí mismo. Sólo la movilización y la solidaridad mundial pueden lograrlo. La disyuntiva está delante de todos nosotros: ¡SOCIALISMO o BARBARIE!
La burguesía trata por todos los medios de dividirnos. Utiliza para ello el corporativismo, los nacionalismos, la xenofobia y el racismo. Divide a los trabajadores según el puesto que ocupan, según si trabajan o están desempleados, según el lugar en que nacieron, la lengua que hablan o el color de su piel. Pero todos los trabajadores somos iguales ante la explotación capitalista. Todos tenemos que vender lo único que tenemos, nuestra capacidad de trabajar y producir, para ganarnos el sustento. Todos sentimos la opresión en los centros de trabajo. A todos nos domina el capital.
Este 1º de Mayo los trabajadores de todo el Planeta nos enfrentamos a una crisis de enormes proporciones. Durante los últimos años, los voceros del capital han negado que esa crisis existiera o la han minimizado utilizando términos como desaceleración, reajuste,… Pero ahora, cuando ya para todos es evidente porque experimentamos sus consecuencias, todos esos farsantes actúan como si la crisis fuera inevitable. Y lo es, pero porque el capitalismo las crea y las necesita, porque son algo inherente a este sistema.
Esta crisis, según todos los indicios, sólo será comparable con la de 1929. Entonces, el proletariado, en todas partes, había sido derrotado y masacrado. Los procesos revolucionarios que los trabajadores habían protagonizado habían fracasado. Pero ahora la situación es muy distinta. Cuando los ideólogos del capital nos decían que la Historia había terminado, que las ideologías habían muerto, que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, las movilizaciones de todos aquellos que consideran que este mundo es injusto y que puede cambiarse hicieron estallar por los aires esas mentiras. En todos los países las luchas no han cesado en estos últimos tiempos.
Muy significativas fueron las movilizaciones contra la guerra, porque muchos millones salieron a las calles en todos los rincones del Planeta. Pero también lo son las movilizaciones cotidianas que tienen lugar, cada vez más, por todas partes: Huelgas generales que paralizaron los países en Grecia o Egipto. Huelgas y movilizaciones masivas contra los despidos en Alemania o en España; en Francia, huelgas por el aumento de los salarios y contra las supresiones de empleos; en China, pese a la burtal represión de los burócratas, las movilizaciones de obreros y campesinos no paran de crecer; en USA y Canadá, millones salieron y salen a las calles reclamando la igualdad de derechos entre inmigrantes y ciudadanos; en España, las movilizaciones por el derecho a una vivienda digna continúan; en Argentina, muchas fábricas y empresas siguen ocupadas y gestionadas por los mismos trabajadores; en Nigeria, las movilizaciones de los trabajadores petroleros son masivas; en Marruecos, los trabajadores combaten al corrupto régimen monárquico, al desempleo y a la explotación de las multinacionales; en Francia, Portugal o España, los trabajadores defienden en las calles la educación pública; en Haití, el pueblo está en la calle para defender su supervivencia ante el alza de precios.
Los ejemplos son miles. La cuestión crucial es que el proletariado, en todo el planeta, necesita ser consciente de la posibilidad de transformar la sociedad, de abolir la explotación capitalista y emanciparse por sí mismo. Sólo la movilización y la solidaridad mundial pueden lograrlo. La disyuntiva está delante de todos nosotros: ¡SOCIALISMO o BARBARIE!
¡POR LA EMANCIPACIÓN MUNDIAL!
¡VIVA LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES!
¡VIVA LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES!
martes, 22 de abril de 2008
Un capitalismo con tonos apocalípticos
Un tono apocalíptico ha invadido los niveles más altos del capital mundial, a medida que el sistema financiero continúa su implosión. Esta implosión no es más que la última crisis financiera que viene a golpear al capitalismo mundial. Las crisis financieras son inevitables desde que el crecimiento capitalista ha sido conducido de forma creciente por burbujas especulativas, como la inmobiliaria en Estados Unidos. Esos vaivenes financieros incontrolados tienen su origen en la divergencia creciente entre la expansiva economía financiera y la estancada economía real. Esta "desconexión" proviene de la persistente tendencia al estancamiento de la economía real debida a sobreproducción o sobrecapacidad. La búsqueda de beneficios es la fuerza motora del capitalismo y, cada vez en mayor medida, sólo pueden obtenerse cuantiosos beneficios gracias a la especulación financiera, en lugar de conseguirlos gracias a la inversión industrial. De todos modos, este es un proceso inestable y volátil, dado que la divergencia entre los indicadores financieros coyunturales como los precios de activos financieros e inmobiliarios y los valores reales sólo puede ampliarse hasta un punto en el que la realidad fuerza una "corrección" de retorno de precios. La explosión de la burbuja inmobiliaria norteamericana es una de tales correcciones, y está conduciendo no sólo a una recesión en los Estados Unidos, sino a una depresión mundial debido a un nivel de integración sin precedentes fogoneado por una globalización dirigida por las corporaciones transnacionales. No será fácil restaurar el dinamismo fomentando otra burbuja especulativa, por ejemplo, recurriendo al "keynesianismo militar".
"Tenemos que pagar por los pecados del pasado". Klaus Schwab, organizador clave de la fiesta de la elite en el forum de Davos.
San Francisco, 17 de febrero de 2008. Precios petroleros por las nubes, un dólar en caída y mercados financieros al borde de la quiebra son los principales ingredientes de un brebaje económico que podría terminar en más que una simple recesión. El dólar cayendo y el precio del petróleo en constante aumento han estado sacudiendo la economía mundial durante algún tiempo, pero es la espectacular implosión de los mercados financieros lo que está conduciendo a la elite financiera a un estado de pánico.
¿Apocalipsis capitalista?
Y el pánico ya está aquí. Así como el signo del pánico fue ostensible con el anuncio por parte del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en persona de un fuerte descenso de hasta 1,25 puntos porcentuales de la tasa de interés prime el pasado enero, The Economist también admitió que "no hay duda de que es un momento escalofriante". Las pérdidas procedentes de malos activos vinculados a los préstamos hipotecarios en fallidos a prestatarios de alto riesgo se estiman situadas en torno a los 400 mil millones de dólares. Pero, como ha advertido el Financial Times, "la gran pregunta es qué más hay", en un momento en que el sistema financiero mundial "está muy expuesto a un fracaso catastrófico". Lo que hay de "más" queda plasmado en el hecho de que sólo en las últimas semanas se ha sabido que una serie de bancos coreanos, japoneses y suizos han tenido miles de millones de pérdidas relacionadas con las hipotecas basura. La globalización de las finanzas fue, desde el inicio, la vanguardia del proceso globalizador, y siempre existió la ilusión de pensar que la crisis de las hipotecas basura podría ser confinada a las instituciones financieras estadounidenses, como pensaban algunos analistas.
Algunos de los actores y agitadores principales no parecían presas del pánico, sino resignados a una suerte de apocalipsis. En la reunión anual de las elites mundiales celebrada en Davos el pasado enero, George Soros sonó decididamente necrológico, declarando tan campante que el mundo estaba siendo testigo del "fin de una era". El anfitrión del Foro Económico Mundial habló del capitalismo mientras saboreaba su postre diciendo: "Tenemos que pagar por los pecados del pasado…". "No es que el péndulo se esté ahora inclinando hacia el socialismo marxista", dijo a la prensa, "pero la gente se está preguntando '¿Cuáles son los límites del sistema capitalista?' Creen que el Mercado tal vez no sea siempre el mejor mecanismo para ofrecer soluciones".
Reputaciones arruinadas y políticas fracasadas
Mientras algunos parecen haber perdido los nervios, otros han visto disminuir su estatura debido al colapso financiero.
Como presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Bush en 2005, Ben Bernake atribuyó el incremento de los precios inmobiliarios a "fundamentos económicos sólidos", no a la actividad especulativa. Siendo esto así, queda una incógnita, y los críticos se preguntan: ¿por qué, como jefe de la Reserva Federal se equivocó en anticipar el colapso del Mercado inmobiliario proveniente de la crisis de las hipotecas basura? De todos modos, su predecesor Alan Greenspan sufrió un golpe más duro, pasando del estatus de icono al de villano a los ojos de algunos. Le atribuyen la culpa de la burbuja por las agresivas rebajas operadas en los tipos de interés prime para sacar a los EEUU de la recesión en 2003, y por mantenerlos en niveles bajos durante un año. Otros dicen que ignoró las advertencias sobre los inescrupulosos y agresivos forjadores de hipotecas que embarcaron a los prestatarios de alto riesgo en acuerdos hipotecarios que nunca podrían enfrentar.
El escrutinio de los antecedentes de Greenspan y el fracaso de las disminuciones de tipos de interés de Bernanke para impulsar los préstamos bancarios han levantado serias dudas sobre la efectividad de la política monetaria para prevenir una recesión que ahora es vista como inevitable. Tampoco lo conseguirá la política fiscal, ni poner dinero en manos de los consumidores, según algunas voces de peso. Los 156 mil millones del paquete de estímulo recientemente aprobados por la Casa Blanca y el Congreso consisten fundamentalmente en retornos fiscales, y el grueso, de acuerdo con Paul Krugman, el columnista del New York Times, irá a parar a quienes en realidad no lo necesitan. La tendencia será entonces ahorrar más que gastar las devoluciones en un período de incertidumbre, frustrando su propósito de estimular la economía. El fantasma que se le aparece ahora a la economía estadounidense es la experiencia japonesa de un crecimiento anual virtualmente nulo y deflación durante los noventa y comienzos de esta década, a pesar de los paquetes de estímulos que siguieron uno tras otro después de que se desinflara la gran burbuja inmobiliaria de Tokio a fines de los 80.
La burbuja inevitable
Aun cuando las acusaciones no han terminado, muchos analistas nos recuerdan que, a pesar de todo, la crisis inmobiliaria debería haber sido anticipada. La única pregunta era cuándo llegaría. Conforme notó en un análisis hace unos cuántos años el economista del Centro de Investigaciones en Política Económica, Dean Baker: "Como la burbuja financiera, la burbuja inmobiliaria explotará. Finalmente, debe hacerlo. Cuando lo haga, la economía atravesará una grave recesión, y decenas de millones de propietarios de casas que jamás imaginaron que los precios de sus viviendas podrían caer, probablemente, se vean en serios apuros".
La crisis de las hipotecas basura no fue un caso de oferta excediendo la demanda. La "demanda", en gran medida, fue creada por una manía especulativa por parte de financieros y agentes inmobiliarios que buscaban generar enormes beneficios a partir de su acceso al dinero extranjero que inundó a los Estados Unidos durante la ultima década. Las elevadas hipotecas fueron enérgicamente vendidas a millones de personas que en condiciones normales no podían afrontarlas, ofreciéndoles tasas de interés "engañosas" que luego serían reajustadas para aumentar el precio de los pagos de los nuevos propietarios. Estos activos fueron entonces "titulizados" [NdT: la operación de securitización, aquí traducida como titulización, consiste en agrupar activos financieros con similares condiciones de plazos, colaterales e intereses, para transformarlos en un solo instrumento financiero con garantía hipotecaria que las entidades colocan en el mercado internacional para hacerse con liquidez y dispersar el riesgo] junto con otros activos en complejos productos financieros derivados denominados "obligaciones de deuda colateralizadas (CDO, por sus siglas en inglés)" por los iniciadores de las hipotecas que trabajan en conjunto con intermediarios de rangos medios que subestimaron el riesgo para poder colocar los nuevos títulos lo más rápido posible en otros bancos e inversores institucionales. El aumento de los tipos de interés desencadenó una oleada de cesación de pagos, y muchos de los inversores y bancos de renombre –incluyendo Merrill Lynch, Citigroup, y Wells Fargo— se encontraron con miles de millones de dólares de activos financieros de mala calidad que habían gozado de luz verde por parte de sus sistemas de evaluación de riesgos.
El fracaso de la autorregulación
La burbuja inmobiliaria no es sino la última de cerca de 100 crisis financieras que se han sucedido una tras otra desde que los controles de capitales de la época de la Depresión comenzaron a ser levantados en la era neoliberal que empezó a comienzos de los 80. Los reclamos que ahora provienen de algunos sectores para frenar el capital especulativo tienen un aire de déjà vu para muchos observadores. En particular, tras la crisis asiática de 1997, se produjo una fuerte exhortación para aumentar los controles al movimiento de capitales en el marco de una "nueva arquitectura financiera mundial". Entre las apelaciones más importantes fiscalizar las transacciones monetarias están la famosa Tasa Tobin, que desaceleraría los movimientos de capital, o la creación de algún tipo de autoridad financiera mundial que, entre otras cosas, regularía las relaciones entre los prestamistas del norte y los países en desarrollo endeudados.
De todos modos, el capital financiero mundial se resistió tenazmente el regreso a la regulación estatal. Nada pasó con la propuesta de la Tasa Tobin. Incluso un relativamente débil "mecanismo de reestructuración de la deuda soberana", semejante al Capítulo Once [N. del T.: capítulo del Código de bancarrotas de EEUU que procura sostener el funcionamiento del negocio, en oposición a otros códigos que regulan su liquidación], para dar algún grado de maniobra a los países en desarrollo con problemas de cumplimiento, fue frenado por el sistema bancario, a pesar de haberlo propuesto Ann Krueger, la conservadora directora norteamericana del FMI. En su lugar, el capital financiero promovió lo que se conoce como proceso de Basilea II, descrito por el economista político Robert Wade como una serie de pasos hacia una estandarización económica que "maximice la libertad [de las firmas financieras globales] en punto a movilidad geográfica y sectorial, a la vez que fije restricciones colectivas a sus estrategias competitivas". El énfasis se puso en la autovigilancia y la autorregulación financieras, apuntando a una mayor transparencia de las operaciones financieras y a nuevos estándares para el capital. A pesar del hecho de que la crisis asiática fue originada por el capital financiero del norte, el proceso de Basilea se centró en hacer que los procesos e instituciones financieras de los países en desarrollo sean más transparentes y estandarizados mediante las líneas de lo que Wade llamó el modelo financiero "angloamericano".
Y aunque no faltaron los reclamos para regular la proliferación de los nuevos y sofisticados instrumentos financieros, como los derivados colocados en el mercado por las instituciones financieras de los países desarrollados, todo quedó en nada. La regulación de los derivados sería dejada en manos de los agentes del mercado que tienen acceso a los sofisticados modelos cuantitativos de "asignación del riesgo" que estaban siendo desarrollados.
Al concentrarse en disciplinar a los países en desarrollo, el proceso de Basilea II consiguió muy poco en relación a la autorregulación de las finanzas mundiales del Norte, a punto tal, que Robert Rubin, de Wall Street y antiguo Secretario del Tesoro bajo la presidencia de Clinton, advirtió en 2003 que "las crisis financieras futuras serán casi seguramente inevitables y podrían ser aún más graves".
Lo mismo que con la asignación de riesgos de derivados como las "obligaciones de deuda colateralizadas CDOs" y los "vehículos de inversiones estructuradas (SIVs)" –la vanguardia de lo que el Financial Times describió como "la vasta y creciente complejidad de las hiperfinanzas"—, el proceso se derrumbó casi completamente con los modelos cuantitativos de riesgo más sofisticados, nulificados por el hecgho de que el riesgo acabó midiéndose conforme a la siguiente regla impuesta por los vendedores de activos financieros: subestimar el riesgo real, y transmitirlo a los pardillos de abajo en la cadena de transacciones financiera. Al final, era difícil distinguir lo que era fraudulento, lo que era un error de criterio, lo que era completamente idiota y lo que andaba fuera de cualquier control. Como lo expuso un informe sobre las conclusiones de una reciente reunión del Foro de Estabilidad Financiera del Grupo de los Siete:
Hay muchas culpas a repartir en el caos financiero: el mercado de las hipotecas basura norteamericanas se caracterizó desde el comienzo por pésimos criterios de suscripción y por "algunas prácticas fraudulentas". Los inversores no actuaron con la debida diligencia cuando compraron activos hipotecarios. Los bancos y otras empresas administraron muy pobremente sus riesgos financieros y fracasaron en revelar al público los peligros de sus hojas de balance. Las empresas de calificación de riesgo hicieron un mal trabajo evaluando el riesgo de los activos financieros más complejos. Y las instituciones financieras retribuyeron a sus empleados en formas que estimularon una toma de riesgos excesiva y una consideración insuficiente de los riesgos a largo plazo.
El fantasma de la sobreproducción
No es sorprendente que el informe del G-7 sonara en el mismo tono que las necrológicas de la crisis financiera asiática y de la burbuja de las punto-com. Tal vez inconscientemente, un cacique de una corporación financiera y redactor principal del Financial Times captó el problema básico que caracteriza estas manías especulativas, cuando señaló que "se ha producido una creciente desconexión entre la economía real y la financiera en los últimos años. La economía real ha crecido… pero nada que ver con la economía financiera, que creció aun más rápidamente, hasta que implosionó". Lo que su declaración no nos dice es que la desconexión entre lo real y las finanzas no es accidental, que la economía financiera se expandió precisamente para compensar el estancamiento de la economía real.
Esta brecha creciente entre la economía real y la financiera no puede entenderse en su totalidad sin hacer referencia a la crisis de sobreacumulación que afectó a las principales economías a fines de los 70 y en los 80, un fenómeno que también se conoce como sobreproducción o sobrecapacidad.
El período dorado del crecimiento mundial de posguerra, que no experimentó grandes crisis durante 25 años, se debió a la creación masiva de demanda efectiva mediante incrementos de los salarios en el Norte, la reconstrucción de Europa y Japón y la industrialización sustitutiva de importaciones en América Latina y otras partes del Sur. Se hizo principalmente por la intervención del Estado en la economía. Este periodo dinámico llegó a su fin hacia mediados de los 70, con el comienzo de un estancamiento económico provocado por el desequilibrio entre la capacidad productiva y la demanda mundial, que fue contenido mediante una creciente desigualdad en la distribución de la renta. De acuerdo con los cálculos de Angus Maddison, el gran experto en tendencias estadísticas históricas, la tasa de crecimiento anual del PIB cayó desde un 4,9% durante lo que ahora se conoce como la edad dorada del sistema mundial de Bretton Woods que siguió a la II Guerra Mundial –1950-1973— al 3% en 1973-1989: una caída del 39%. Estas estadísticas reflejan la desgarradora combinación de estancamiento e inflación en el Norte, la crisis de la industria de sustitución de importaciones en el Sur y la erosión de los márgenes de beneficios por doquier.
En los 80 y 90, el capital mundial abrió tres vías de escape para el fantasma del estancamiento económico. Una fue la reestructuración neoliberal, que incluía redistribución de la renta a favor de los más ricos mediante recortes fiscales, desregulación y ataques a las organizaciones sindicales. El neoliberalismo tomó la forma del thatcherismo y el reaganismo en el Norte desarrollado, y del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional –que impusieron los ajustes estructurales— en todo el Sur.
Otra vía de salida la ofreció la globalización conducida por las corporaciones transnacionales, una "acumulación extensiva" que abrió mercados en el mundo en desarrollo y trasladó el capital desde áreas de salarios altos hacia las de salarios bajos. Como señaló Rosa Luxemburgo mucho tiempo en su clásica obra La acumulación de capital, el capital necesita integrar constantemente sociedades precapitalistas al sistema capitalista para mitigar la caída de la tasa de beneficio. En las últimas dos décadas, el caso más espectacular de incorporación de una sociedad precapitalista al sistema ha sido China, que se ha convertido en el segundo mayor exportador mundial, a la par que en el principal destino de la inversión extranjera. De todos modos, como veremos, ésta fue una espada de doble filo para el capitalismo.
La tercera vía de escape fue el proceso por el que estamos principalmente preocupados aquí: la "acumulación intensiva o 'financiarización'", esto es, la canalización de la inversión hacia la especulación financiera, donde se obtenían muchas mayores utilidades que en la industria, en la que los beneficios estaban muy estancados. El capital financiero forzó la eliminación de los controles de capital, de lo que resultó una rápida globalización del capital especulativo para sacar ventaja de los diferenciales en las tasas de interés y de los tipos de cambio entre diferentes mercados de capital. Estos movimientos volátiles, resultado de verse el capital liberado de los grilletes a que lo sujetaba el sistema monetario de Bretton Woods de posguerra, han sido una de las fuentes permanentes de inestabilidad. Otra fue la proliferación de nuevos y más sofisticados instrumentos especulativos, como los derivados financieros, que escaparon a controles y regulaciones. La inestabilidad derivó, en última instancia, del hecho de que la especulación financiera se concentró en extraer más "valor" de un valor ya creado, en vez de crear un nuevo valor: porque esta última opción estaba lastrada por el problema de sobreproducción en la economía real.
La desconexión entre la economía real y la economía virtual de las finanzas se puso en evidencia en la burbuja de las punto-com de la década del 90. Con los beneficios en la economía real estancándose, el dinero fluyó rápidamente al sector financiero. El funcionamiento de esta economía virtual quedó ejemplificado por el rápido incremento en los valores accionariales de las empresas de Internet, las cuales, como, señaladamente, Amazon.com, todavía tienen que empezar a dar beneficios. El fenómeno de las punto-com probablemente alargó el boom de los 90 durante un par de años. "Nunca antes en la historia de Estados Unidos", escribió Robert Brenner, "el mercado de valores jugó un papel tan directo y decisivo en la financiación de las empresas no financieras, impulsando el crecimiento de la inversión en capital y, a través de ella, la economía real. Nunca antes la expansión económica norteamericana había sido tan dependiente de las subidas en el mercado de valores". Pero la divergencia entre indicadores financieros coyunturales, como los precios de las acciones, y los valores reales sólo podría aumentar hasta el punto en que la propia realidad económica los contuviera, forzando una "corrección". Y la corrección vino salvajemente con el hundimiento de las punto-com de 2002 en forma de evaporación de unos 7 billones de dólares de riqueza de los inversores.
Se evitó una recesión duradera, pero a costa de la creación de otra burbuja, la inmobiliaria, y aquí, como señalé antes, Greenspan jugó un papel fundamental recortando los tipos de interés prime hasta el menor registro conocido en los últimos 45 años: un 1%, en junio de 2003. En palabras de Dean Baker, "un aumento sin precedentes en el mercado de valores propulsó la economía norteamericana a fines de los 90, y ahora un incremento sin precedentes de los precios de los inmuebles está provocando la recuperación actual".
El resultado fue que el precio de los inmuebles aumentó un 50% en términos reales, con alzas cercanas al 80%, de acuerdo con Baker, en las principales zonas afectadas, como la Costa Oeste, la Costa Este, el norte de Washington, Washington DC y Florida. ¿Qué dimensiones llegó a adquirir la burbuja así creada? Baker estimó que el aumento en el precio de la vivienda "creó más de 5 billones de dólares en riqueza inmobiliaria [NdT, más de 3 veces el PIB de España], por encima de la riqueza que se habría conseguido gracias a un crecimiento normal de los precios. El efecto riqueza provocado por los precios de los inmuebles está convencionalmente estimado en cinco céntimos respecto al dólar, lo que significa que el consumo anual es aproximadamente de 250 mil millones de dólares (2% del PIB de EEUU) más de lo que hubiera sido en ausencia de la burbuja inmobiliaria".
El "factor China"
La burbuja inmobiliaria estimuló el crecimiento estadounidense, lo cual fue excepcional dado el estancamiento que ha caracterizado a la economía mundial en los últimos años. Durante este período, la economía global se ha caracterizado por la subinversión y por una persistente tendencia al estancamiento económico en las principales regiones, aparte de Estados Unidos, China, India y otros pocos lugares. El débil crecimiento ha caracterizado a la mayoría de las demás regiones del mundo, especialmente a Japón, que hasta hace poco situaba su tasa de crecimiento del PIB en torno al 1% anual, y a Europa, que creció anualmente alrededor del 1,45% en los últimos años.
Con estancamiento en la mayoría de las demás regiones, Estados Unidos absorbió alrededor del 70% de los flujos de capital mundiales. Una gran porción del mismo procede de China. De hecho, lo que caracteriza al actual período de burbuja es el papel de China como fuente, no sólo de bienes para el mercado estadounidense, sino también de capital para la especulación. La relación entre las economías norteamericana y china es lo que en otro lugar he caracterizado como "la economía de presos esposados" (chain-gang economics). Por un lado, el crecimiento económico de China se ha vuelto cada vez más dependiente de la capacidad de los consumidores norteamericanos para continuar financiando su gasto con deuda que absorba buena parte de la producción china. Por otro lado, esta relación depende de una realidad financiera mayúscula: la dependencia del consumo norteamericano respecto a los dólares de China prestados al Tesoro Norteamericano y al sector privado, dólares procedentes de las reservas que viene acumulando de su enorme superávit comercial con EEUU: en torno a un billón de dólares, según algunas estimaciones. En efecto, una gran porción de las escandalosas sumas que China –y otros países asiáticos— prestaron a las instituciones norteamericanas fueron a financiar el gasto de la clase media en viviendas y otros bienes y servicios de consumo, prolongando, ciertamente, el débil crecimiento económico norteamericano, pero sólo merced a la elevación de la deuda del consumidor a niveles peligrosos.
El acoplamiento entre China y EEUU ha tenido importantes consecuencias para la economía mundial. Una de ellas está relacionada con el aumento masivo de nueva capacidad productiva por parte de inversores estadounidenses y de otros inversores extranjeros desplazados a China. Esto ha agravado el persistente problema de sobrecapacidad y sobreproducción. Un indicador del persistente estancamiento de la economía real es la tasa de crecimiento anual mundial, que alcanzó una media de 1,4% en la década de los 80 y un 1,1% en los 90, comparada con la media de un 3,5% durante los 60 y de un 2,4% en los 70. Desplazarse a China para sacar ventaja de los bajos salarios puede apuntalar los beneficios en el corto plazo, pero, a medida que se incrementa la sobrecapacidad en un mundo donde el aumento en el poder adquisitivo global está limitado por crecientes desigualdades, los beneficios terminan mermando en el plazo largo. Más aún: la tasa de beneficios de las 500 principales corporaciones norteamericanas cayó estrepitosamente desde el 4,9% entre 1954-59 al 2,04% en 1960-69, al -5,30% en 1989-89, al -2,64% durante 1990-92, y al -1,92% en 2000-02. Detrás de estos datos, señala Philip O'Hara, estaba el fantasma de la sobreproducción: "la sobreoferta de bienes y una insuficiente demanda son las principales anomalías corporativas que inhiben el buen desempeño de la economía mundial".
La sucesión de manías especulativas en los Estados Unidos ha tenido la función de absorber una inversión que no encontraba rendimientos beneficiosos en la economía real, impulsando así, no sólo la economía norteamericana, sino "sosteniendo también la economía mundial", como sugirió indicó un documento del FMI. De modo, pues, en resolución, que, con la implosión de la burbuja inmobiliaria y la paralización del crédito en la casi la totalidad del sector financiero, la amenaza de una recesión mundial es muy real.
¿Desacoplamiento o economía de presos esposados?
En este sentido, los debates sobre un proceso de "desacoplamiento" de las economías regionales, especialmente la asiática, respecto de los Estados Unidos carecen de contenido. En verdad. la mayoría de las demás economías del este y sudeste asiático han sido impulsadas por la locomotora China. En el caso de Japón, por ejemplo, un estancamiento económico que duraba una década terminó en 2003 con una primera recuperación sostenida, alentada por exportaciones destinadas a saciar la sed china de capitales y bienes tecnológicamente intensivos: las exportaciones se dispararon hasta un récord del 44%, unos 60 mil millones de dólares. En efecto, China se convirtió en el principal destino de las exportaciones asiáticas, representando un 31% de las mismas, a la vez que la participación japonesa cayó del 20% al 10%. Como señala un informe, "analizando uno a uno los perfiles de países, China es ahora el motor principal del crecimiento de las exportaciones de Taiwán y Filipinas, y el principal comprador de los productos de Japón, Corea del Sur, Malasia y Australia".
De todos modos, como destaca una investigación de Jayati Ghosh y C.P. Chandrasekhar, China está incluso importando bienes intermedios y componentes desde estos países, pero sólo para ensamblarlos para la exportación de bienes finales a Estados Unidos y Europa, no para su mercado interno. De este modo, "si cae la demanda europea y norteamericana de exportaciones chinas, como es probable que suceda por la recesión en Estados Unidos, no sólo se verá afectada la industria manufacturera china, sino también la demanda china de importaciones de los países asiáticos en desarrollo". Tal vez la imagen más adecuada es que los "presos esposados" no sólo son China y Estados Unidos, sino muchas más economías satélites, cuyos destinos están básicamente ligados a la ahora represada ola de gasto (financiado con deuda) de la clase media estadounidense.
¿Nuevas burbujas al rescate?
Conviene, de todos modos, no subestimar la capacidad de hallar salidas del capitalismo. Muchos ahora se preguntan: después del colapso del boom de las punto-com y del boom inmobiliario, ¿existe una tercera línea de defensa frente a un estancamiento que trae su origen en la sobrecapacidad? Una teoría es que el gasto militar podría ser una forma por la cual el gobierno está sacando a los Estados Unidos de las garras de la recesión. Y, además, la economía militar jugó un papel importante a la hora de sortear la recesión en 2002, con un gasto en defensa que en 2003 llegó a representar un 14% del crecimiento del PIB estadounidense, siendo así que apenas representaba el 4% de ese PIB. De acuerdo con las estadísticas citadas por Chalmers Johnson, los gastos relacionados con la defensa en 2008, y por primera vez en su historia, rebasarán el billón de dólares.
El estímulo también podría venir del "complejo capitalista ante catástrofes", tan bien estudiado por Naomi Klein: de "una nueva y consumada economía de la seguridad interior, de la guerra privatizada y de las tareas de reconstrucción frente a desastres, nada menos que construyendo y realizabdo un estado de seguridad privatizado tanto en casa como en el extranjero". Klein dice que, de hecho, "el estímulo económico de esta espectacular iniciativa se probó suficiente para levantar el lastre que dejaron la globalización y las punto-com. De la misma forma que Internet lanzó la burbuja de las punto-com, el 11-S lanzó esta burbuja del capitalismo del desastre. Esta posible nueva burbuja, consiguiente a la burbuja inmobiliaria, parece ser relativamente inmune al colapso de la anterior.
No es tarea fácil seguir la pista de las cantidades que circulan en este complejo capitalista ante catástrofes, pero un indicador es que InVision, una filial de General Electric que produce detectores de bombas de alta tecnología usados en aeropuertos y otros espacios públicos ha recibido la extraordinaria suma de 15 mil millones de dólares por contratos firmados con Seguridad Interior entre 2001 y 2006.
Que el "keynesianismo militar" y el complejo capitalista ante catástrofes puedan de hecho llegar a jugar el papel otrora desempeñado por las burbujas financieras, es pregunta que queda abierta. Fomentarlos, al menos durante los gobiernos republicanos, ha significado reducir el gasto social, resultando, al final, que el efecto positivo sobre el empleo fue rápidamente superado por las reducciones en la demanda efectiva. Un estudio de Dean Baker citado por Johnson descubrió que, tras un inicial estímulo de la demanda, cerca de seis años después el efecto generado por el incremento del gasto militar se transformó en negativo. Después de 10 años de incremento del gasto militar, habría unos 464.000 puestos de trabajo menos que en un escenario de menor gasto militar.
Pero, aún más importante como límite del keynesianismo militar y del capitalismo del desastre, es el hecho de que los compromisos militares adquiridos son probablemente atolladeros como Irak y Afganistán, que podrían disparar una reacción contraria violenta, tanto fuera como dentro del país. Ello podría finalmente minar la legitimidad de estos emprendimientos, reducir su acceso a los fondos públicos y erosionar su viabilidad como fuentes de expansión económica en una economía en contracción.
Sí: el capitalismo global puede ser resistente, pero se diría que sus opciones son cada vez más limitadas. Las fuerzas que empujan al estancamiento a largo plazo de la economía capitalista mundial son ahora muy robustas, demasiado como para ser fácilmente desactivadas con el equivalente económico a una resucitación boca a boca.
domingo, 20 de abril de 2008
Carta del militante haitiano Davi Josué al presidente Lula (en castellano y portugués)
PRESIDENTE LULA DA SILVA,
Algo deshonesto está pasando con sus soldados en Haití. Los soldados brasileños hacen terribles incursiones contra los habitantes de las comunidades pobres e indefensas en Haití, dejando a su paso un rastro de sangre, lágrimas y muerte. La responsabilidad recae en usted, presidente Da Silva. Usted es su comandante en jefe.
Lo que hacen sus soldados al pueblo inocente de Haití es peor aún que lo que las propias fuerzas armadas de Haití están acusadas de hacer.
Nadie intentará disminuir la extrema importancia de vivir en un estado de derecho. Nadie contestará la necesidad de obtener una orden de detención apropiada antes de que la corte apropiada pida la prisión del acusado y lo envie a la justicia. Pero una orden de prisión colectiva que declara a una comunidad entera criminal es, en sí mismo, un crimen.
Presidente Lula da Silva, ¿qué le diría usted a Fredi Romelus por su terrible pérdida? Su hijo de un año, Nelson Romelus. ¿Cuál fue su crimen? ¿Por qué fue ejecutado por sus soldados? ¿Su hermano de 4 años, Stanley, que murió por causa de una herida en la cabeza causada por una poderosa arma de fuego? Su madre, Sonia Romelus, muerta cuando aún abrazaba a su bebé, Nelson, ¿cuál es su crimen?
Lelene Mertina, de 24 años, estaba embarazada de seis meses cuando una bala atravesó su vientre, matando instantáneamente al feto. ¿De qué se la acusaba para merecer eso?
Presidente da Silva, según el informe de la ONU después del combate, sus soldados pasaron 7 horas disparando sobre una población desarmada. Gastaron 22.000 cargas de munición, sabiendo que apuntaban sin motivo a inocentes. No es posible que sea eso lo mejor que el pueblo brasileño tiene para ofrecer. ¿Cómo puede ocurrir eso cuando es usted el presidente de Brasil?
El Dr. Martin Luther King Jr. nos recordó que llega el momento en que el silencio es una traición. Usted y su gobierno, ¿permanecerán callados ante estas atrocidades?
5 de abril de 2008, 2º Encuentro Continental, Ciudad de México
Algo deshonesto está pasando con sus soldados en Haití. Los soldados brasileños hacen terribles incursiones contra los habitantes de las comunidades pobres e indefensas en Haití, dejando a su paso un rastro de sangre, lágrimas y muerte. La responsabilidad recae en usted, presidente Da Silva. Usted es su comandante en jefe.
Lo que hacen sus soldados al pueblo inocente de Haití es peor aún que lo que las propias fuerzas armadas de Haití están acusadas de hacer.
Nadie intentará disminuir la extrema importancia de vivir en un estado de derecho. Nadie contestará la necesidad de obtener una orden de detención apropiada antes de que la corte apropiada pida la prisión del acusado y lo envie a la justicia. Pero una orden de prisión colectiva que declara a una comunidad entera criminal es, en sí mismo, un crimen.
Presidente Lula da Silva, ¿qué le diría usted a Fredi Romelus por su terrible pérdida? Su hijo de un año, Nelson Romelus. ¿Cuál fue su crimen? ¿Por qué fue ejecutado por sus soldados? ¿Su hermano de 4 años, Stanley, que murió por causa de una herida en la cabeza causada por una poderosa arma de fuego? Su madre, Sonia Romelus, muerta cuando aún abrazaba a su bebé, Nelson, ¿cuál es su crimen?
Lelene Mertina, de 24 años, estaba embarazada de seis meses cuando una bala atravesó su vientre, matando instantáneamente al feto. ¿De qué se la acusaba para merecer eso?
Presidente da Silva, según el informe de la ONU después del combate, sus soldados pasaron 7 horas disparando sobre una población desarmada. Gastaron 22.000 cargas de munición, sabiendo que apuntaban sin motivo a inocentes. No es posible que sea eso lo mejor que el pueblo brasileño tiene para ofrecer. ¿Cómo puede ocurrir eso cuando es usted el presidente de Brasil?
El Dr. Martin Luther King Jr. nos recordó que llega el momento en que el silencio es una traición. Usted y su gobierno, ¿permanecerán callados ante estas atrocidades?
5 de abril de 2008, 2º Encuentro Continental, Ciudad de México
Davi Josué (abogado y exiliado en EE.UU.)
PRESIDENTE LULA DA SILVA,
Alguma coisa desonesta se passa com os seus soldados no Haiti. Os soldados brasileiros fazem "raides" terríveis contra os habitantes de comunidades pobres e sem defesa no Haiti, deixando em sua esteira um rastro de sangue, lágrimas e mortes. A responsabilidade repousa em você, Presidente da Silva. Você é o seu comandante-em- chefe.
O que fazem os seus soldados ao povo inocente do Haiti é pior do que as forças armadas do Haiti foram acusadas de fazer.
Ninguém tentará diminuir a extrema importância de viver num estado de direito. Ninguém contestará a necessidade de obter um mandato de prisão apropriado antes que a corte apropriada peça a prisão do acusado e o envie à justiça. Mas um mandato de prisão coletivo que declara uma comunidade inteira criminosa é, em si, criminoso.
Presidente Lula da Silva, o que você diria a Fredi Romelus por sua perda terrível? Seu filho de um ano, Nelson Romelus. Qual foi seu crime ? Por que ele foi executado pelos seus soldados? Seu irmão de quatro anos, Stanley, que morreu por causa de um ferimento na cabeça causado por uma poderosa arma de fogo? Sua mãe, Sonia Romelus, morta quando ainda abraçava seu bebe, Nelson, qual é o seu crime?
Lelene Mertina, 24 anos, estava grávida de seis meses quando uma bala atravessou seu ventre, matando instantaneamente o feto. Do que era culpada para merecer isso?
Presidente da Silva, segundo o relatório da ONU depois de um combate, os seus soldados passaram 7 horas atirando sobre uma população desarmada. Eles gastaram 22.000 cargas de munição, sabendo que visavam alvos sem motivo. Não é possível que seja isso o melhor que o povo brasileiro tem a oferecer. Como isso pode ocorrer enquanto é você o presidente do Brasil?
O Dr. Martin Luther King Jr. nos lembrou que chega um momento em que o silêncio é uma traição. E você e seu governo ficarão silenciosos sobre essas atrocidades?
5 de abril de 2008, 2º Encontro Continental, Cidade do México
Alguma coisa desonesta se passa com os seus soldados no Haiti. Os soldados brasileiros fazem "raides" terríveis contra os habitantes de comunidades pobres e sem defesa no Haiti, deixando em sua esteira um rastro de sangue, lágrimas e mortes. A responsabilidade repousa em você, Presidente da Silva. Você é o seu comandante-em- chefe.
O que fazem os seus soldados ao povo inocente do Haiti é pior do que as forças armadas do Haiti foram acusadas de fazer.
Ninguém tentará diminuir a extrema importância de viver num estado de direito. Ninguém contestará a necessidade de obter um mandato de prisão apropriado antes que a corte apropriada peça a prisão do acusado e o envie à justiça. Mas um mandato de prisão coletivo que declara uma comunidade inteira criminosa é, em si, criminoso.
Presidente Lula da Silva, o que você diria a Fredi Romelus por sua perda terrível? Seu filho de um ano, Nelson Romelus. Qual foi seu crime ? Por que ele foi executado pelos seus soldados? Seu irmão de quatro anos, Stanley, que morreu por causa de um ferimento na cabeça causado por uma poderosa arma de fogo? Sua mãe, Sonia Romelus, morta quando ainda abraçava seu bebe, Nelson, qual é o seu crime?
Lelene Mertina, 24 anos, estava grávida de seis meses quando uma bala atravessou seu ventre, matando instantaneamente o feto. Do que era culpada para merecer isso?
Presidente da Silva, segundo o relatório da ONU depois de um combate, os seus soldados passaram 7 horas atirando sobre uma população desarmada. Eles gastaram 22.000 cargas de munição, sabendo que visavam alvos sem motivo. Não é possível que seja isso o melhor que o povo brasileiro tem a oferecer. Como isso pode ocorrer enquanto é você o presidente do Brasil?
O Dr. Martin Luther King Jr. nos lembrou que chega um momento em que o silêncio é uma traição. E você e seu governo ficarão silenciosos sobre essas atrocidades?
5 de abril de 2008, 2º Encontro Continental, Cidade do México
Davi Josué (advogado e exilado nos EUA)
René Báez: Estados Unidos desata “crack” financiero global
Texto publicado en Agencia Latinoamericana de Información (http://alainet.org/) el 14-04-2008[1]
Apoteosis y hundimiento de la Nueva Economía
Apoteosis y hundimiento de la Nueva Economía
Las emblemáticas quiebras de las gigantes Enron y WorldCom y los aparatosos desplomes de la Bolsa de Nueva Cork el año 2000, resucitaron el fantasma de la Gran Depresión de los años 30. De su lado, los descalabros monetario-financieros en el MERCOSUR a comienzos de esta década –mal atemperados por los blindajes del FMI- vinieron a corroborar la presunción de que el capitalismo global había devenido un caso clínico. Los presagios sombríos se multiplicaron incluso entre los apologistas del establishment. ¿Qué estuvo detrás de esos nuevos espasmos del capitalismo que le afectaban tanto en sus núcleos centrales como en la periferia?
Abordemos la cuestión desde la óptica de la Economía Política.
Caracteriza al régimen de producción capitalista su desigual desenvolvimiento en el espacio (países que crecen y países que se estancan e incluso retroceden) y en el tiempo (ciclos con sus fases de auge, crisis, recesión y reanimación). Las crisis constituyen el momento crucial para ese sistema económico-social, puesto que ponen a prueba su capacidad de reproducción. E incluso, desde una perspectiva temporal más amplia, interpelan sobre la validez del multisecular paradigma de la Modernidad y el Progreso. ¿Por qué sobreviene una crisis? Las crisis capitalistas –independientemente de sus circunstancias particulares y aleatorias- obedecen siempre a su contradicción esencial, es decir, al desajuste entre el valor de las mercancías producidas y el volumen de la demanda de las mismas. Expuesto en otros términos, traslucen el desequilibrio entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiación de los frutos de la actividad económica. Este punto de vista, antes que expresar una anacrónica visión teórica, refleja la realidad más cruda de este tornasiglo. ¿A qué aludimos?
Catapultado por sus grandes triunfos políticos (caída del “socialismo real”, cooptación del movimiento obrero de las metrópolis y debilitamiento transitorio del nacionalismo tercermundista) y por los espectaculares avances tecnológicos especialmente en los campos de la informática y las comunicaciones –constitutivos de la denominada Nueva Economía-, el capitalismo central vivió una nueva apoteosis en la década de los noventa a horcajadas de un impetuoso proceso de concentración y centralización de capital exacerbado por el crecimiento exponencial del capital financiero especulativo. Dialécticamente, esa euforia del sistema habría incubado la crisis de comienzos de este decenio. Expliquémonos.
A consecuencia del referido proceso de concentración, la economía mundial se encuentra actualmente bajo el dominio de unas 200 corporaciones globales - encabezadas por firmas como la ExxonMobil, General Motors, Ford Motor, DaimlerCrysler- que controlan el 25 por ciento del PIB mundial y conforman el “complejo totalitario” al que se refiere F. Clairmot. Este núcleo duro del capitalismo global se había robustecido en los 90 blandiendo un liberalismo económico de una sola vía; es decir, avasallando países y continentes, desregularizando a las economías “anfitrionas”, privatizando empresas estatales y paraestatales, desmantelando sistemas de protección laboral, arruinando a competidores locales, impulsando bloques de integración asimétrica (tipo TLCAN y ALCA). Y por supuesto –conforme se apuntó- mediante operaciones especulativas adelantadas a escala planetaria.
¿Por qué la bonanza de la economía estadounidense –la locomotora del capitalismo global- comenzó a hacer aguas desde el 2000 diseminando las turbulencias financieras, la caída libre del dólar, la recesión, la relocalización de las inversiones, el desempleo y el escepticismo tanto en el centro como en la periferia? ¿Qué factores concurrieron para agotar la fase expansiva de los Estados Unidos sustentada en la famosa Nueva Economía?
Aparte del debilitamiento de la demanda solvente, la inflexión del crecimiento a comienzos de la década tiene que explicarse por la progresiva pérdida de la competitividad norteamericana frente a Europa, Japón y China, tendencia que, en los últimos años, se ha traducido en déficit comerciales del rango de los 400-600 mil millones de dólares y en una espiral del endeudamiento de Washington provocando devastadores efectos en la ocupación y los ingresos en la metrópoli. Asimismo, un factor contractivo de la economía de la potencia mundial se tiene que localizar en la orientación capital intensiva de las tecnologías de punta, orientación que ha retroalimentado la caída de la demanda y generado un desempleo de características estructurales y no solo coyuntural. La extrapolación de estas condiciones a la economía internacional estaría en la base de la brecha de dimensiones siderales entre la opulencia y la miseria a escala mundial. Según las Naciones Unidas, tres hombres-corporación detentan una riqueza que supera al PIB total de los 48 países más pobres (600 millones de habitantes). ¿Cómo podría reproducirse normalmente un capitalismo que miniaturiza de tal modo el mercado?
El colapso de la financierización
El aspecto más perceptible de la crisis financiera comentada fueron los “cracks” bursátiles, popularizados bajo la denominación de “explosiones” de la burbuja financiera. Además del referido proceso de contracción de la demanda efectiva ¿qué factores determinaron las debacles financieras? ¿Por qué se desinfló el capital financiero?
Para comenzar, la financierización alude a un proceso de crecimiento exponencial del capital ficticio. Maurice Allais, premio Nobel de Economía, ha calculado que los movimientos internacionales de capital especulativo superan en 40 veces a las liquidaciones originadas en la compraventa de bienes y servicios. De su lado, José Manuel Naredo, coautor del libro Pensamiento crítico vs. pensamiento único (Debate, l998), anota que el volumen de las reservas monetarias en el poder de los gobiernos apenas corresponde al que se intercambia diariamente en el mercado de divisas, aproximadamente unos l.800 millones de millones de dólares. ¿Cómo pudo edificarse esa colosal “economía de papel”?
La creación de capital ficticio es una tendencia innata del régimen capitalista. Un innombrable economista alemán del siglo XIX la explicó asociada a la alienación que provoca ese régimen productivo y que se traduce en que los hombres dejan de reconocerse en los objetos que producen, dando pábulo a que el intercambio asuma formas fantasmagóricas. En la actualidad, ese “fetichismo de la mercancía” ha llegado a niveles surrealistas bajo comando de las corporaciones globales y los bancos de inversión, y cabalgando en el descomunal crecimiento de los mercados cambiarios, íntimamente relacionados con el mercado de los intereses. Como era de esperarse, la expansión de estos mercados, fuente de ingresos extraordinarios para el Gran Capital, ha dado origen a una variedad de “productos” financieros, también conocidos como “derivados” –futuros, swaps, opciones- y a la consiguiente expansión de la famosa burbuja de capital ficticio. ¿Por qué se rompió la pompa financiera en la coyuntura del 2000-2001?
Al menos por las dos razones siguientes:
- En primer lugar porque la financierización ocultaba la abismal disociación entre capital financiero y capital productivo, lo cual determinó que, en cualquier momento, los títulos fiduciarios puedan perder su valor de cambio y convertirse en papeles para el basurero. Es precisamente lo que constataron amargamente a comienzos de la década millones de inversionistas estadounidenses (y de otros países). ¿Cómo explicar ese espectacular desplome de los valores bursátiles? Respuesta: debido al sinceramiento que tarde o temprano se produce entre economía financiera y economía real. “La pretensión de burlar las causas estructurales de la crisis –se lee en un documento- con el despegue de las bolsas de valores promovido en la década de los 90 en EE.UU. llegó a su límite. En realidad, durante esa década el valor de las acciones creció en un l.000 %, pero la economía real lo hizo solo en un 50%”. (Declaración del Comité Ecuatoriano contra el ALCA, 2002).
- Una segunda causa se relaciona con el hecho de que la hipertrofia del sector financiero coloca las decisiones más importantes de la vida económica de continentes y naciones en manos de un grupo numéricamente insignificante de personas, cuyos criterios se definen al margen de los intereses de los grandes contingentes humanos y de los vitales equilibrios ecológicos, es decir, de los componentes de la economía real.
La “falla” ética del sistema
El “crack” financiero en los Estados Unidos incubado por la Nueva Economía puede explicarse por el agotamiento de la estrategia de la Administración Clinton encaminada a disfrazar las presiones recesivas estructurales del ciclo a través del expediente de “cebar” la burbuja bursátil. Esta respuesta, sin embargo, no es suficiente para comprender la complejidad de la crisis del capitalismo abstracto y cibernético y vislumbrar sus implicaciones. ¿Cuál es la causa íntima de los desastres financieros?
R. Garaudy anticipó una explicación del fenómeno en su ensayo aparecido en el libro colectivo El Nuevo Orden Mundial (l996), donde plantea la tesis según la cual nuestro tiempo describe una pugna entre el monoteísmo sórdido del mercado y los hombres que creen que la vida tiene un sentido. Más recientemente, el citado F. Clairmont ha ensayado una teoría similar. “La religión del mercado –dice- sigue siendo la libre circulación de capitales, pero se empieza a materializar un nuevo mensaje cada vez más concreto y peligroso: hay que hacerlo todo buscando ‘el mayor valor para el accionista’, por el crecimiento del valor de las acciones”. Traducido a lenguaje corriente, esto no significa otra cosa que, en la lógica de este tornasiglo del capitalismo y la modernidad, no son los balances de pérdidas y ganancias los que determinan el valor de los títulos. Actualmente, las cotizaciones bursátiles han llegado a establecerse a partir de estimaciones (especulaciones) sobre la situación futura de empresas reales o imaginarias. ¿Cuál es el talón de Aquiles moral de este Mundo Feliz?
Samir Amin ha visualizado a la pompa fiduciaria como a una patología equiparable al cáncer, enfermedad que –conforme se conoce- multiplica descontroladamente las células en un proceso que conduce a la muerte del paciente. ¿Cuál es el cáncer del capitalismo contemporáneo? Max Weber discurrió sobre la superioridad del capitalismo a partir de sus supuestos atributos éticos como la frugalidad, el ascetismo, el sosiego. Semejante capitalismo, si existió alguna vez, resulta evidente que no existe más. Actualmente, “la fría astucia rige las relaciones comerciales, e incluso se ha convertido en un comportamiento normal. El ceder de alguna manera ante un opositor o un competidor se considera un error imperdonable para la parte que tiene una ventaja en cuanto a posición, poder o riqueza”. (A. Solzhenitsyn, Fin de Siglo, l996). Las elites económicas y políticas mundiales –incluso sus congéneres del Sur- han abrazado frecuentemente sin saberlo el fundamentalismo de la modernidad cifrado en la sentencia de Bentham para quien “todo valor es un valor mercantil”.
El horizonte de ese apotegma utilitarista es temible y no únicamente por los efectos derivados de las tormentas financieras. Si las acciones humanas van a tener como brújula exclusiva el éxito económico, habrá que entender que todo está permitido. Seguramente este habrá sido el argumento exhibido por los sacerdotes de la “contabilidad creativa”, cuyos logros terminaron por poner al descubierto los pies de barro de la Nueva Economía.
En los días que corren, y luego de una débil y errática recuperación de la economía estadounidense sustentada en el keynesianismo de guerra –ocupación de Afganistán e Irak, Plan Colombia, etc.- y el fabricado “boom” inmobiliario tozudamente instrumentados por el gobierno de George W. Bush, la caída del Bear Stearns y las dificultades del CitiGroup –el banco más grande del mundo- preludian graves tempestades no solo para la potencia unipolar sino para el planeta entero.
“La peste ya está aquí, ¿qué hacer cuando llega la peste?”, acotaría el poeta Homero.
[1] René Báez, economista ecuatoriano, es catedrático universitario, Premio Nacional de Economía y miembro de la International Writers Association.
lunes, 14 de abril de 2008
HAITÍ: EXPLOTACIÓN, IMPERIO, BIOCOMBUSTIBLES Y HAMBRE
En Haití, el pueblo está en las calles. Las revueltas, masivas, tienen como origen la subida de precios de los alimentos básicos, en especial el arroz. Ese producto, clave para la alimentación de la mayoría de la población, duplicó su coste en uno de los países más pobres del planeta (y el más pobre de América): ocupa el puesto 153 según la clasificación del Índice de Desarrollo Humano (sobre un total de 177 países clasificados); la esperanza de vida no alcanza los 52 años; casi las 3/4 partes de la población vive en la pobreza y la mitad de los niños padecen desnutrición; 2/3 de los haitianos no tienen acceso a energía eléctrica y la mitad tampoco a agua potable.
Aunque el primer ministro ha sido destituido y el gobierno ha decidido una rebaja del precio del arroz (pero de tan sólo un 15%, no comparable con el alza experimentada), las movilizaciones continúan. Están siendo reprimidas brutalmente no sólo por los cuerpos represivos haitianos, sino también, y especialmente, por las tropas desplegadas por la ONU. A través de su misión Minustah, la ONU tiene (entre militares y policías) unos 9.000 efectivos en Haití, desde que el presidente Aristide fuera derrocado en un oscuro complot en el que participó muy activamente USA. Dada la compleja e incontrolable situación que se desató (una auténtica guerra civil), USA decidió que fuera la ONU quien se encargara del asunto. Así reducía gastos y frenaba la presión internacional en su contra. Desde entonces, los escándalos protagonizados por las tropas “en misión humanitaria” no han cesado, y las condiciones de vida de la población no sólo no han mejorado sino que han ido a peor (aún más).
Varias preguntas surgen: ¿Por qué Haití es cada vez más pobre? ¿Por qué han subido los precios? ¿Qué busca USA (y otras potencias) en un país tan pobre? ¿De qué ha servido la presencia de la ONU? ¿Qué hacen allí realmente esas tropas? ¿Cuál es su verdadera misión?
Es evidente que por su posición geográfica, Haití tiene un valor geoestratégico para USA. Pero, ¿justifica eso por sí sólo su intervencionismo? En nuestra opinión, no. Quizás es más útil observar si, como parece, la mano de obra haitiana, tan barata, puede ser una pieza más en la estrategia de las multinacionales, fundamentalmente en aquellas que utilizan de manera intensiva la mano de obra. Algo similar a las maquilas del textil mexicanas (la mano de obra haitiana sería aún más barata). Además, que sea pequeño y pobre no significa que no tenga campos aprovechables no para dar de comer a los haitianos, sino para la agricultura especulativa de plantación en manos de las multinacionales.
¿Y las tropas de la ONU? ¿Qué hacen allí? Tras la mentira de la misión “humanitaria” lo que realmente se esconde es el papel de la institución internacional en nuestros días (similar al de la OTAN y otros mecanismos, incluida la propia intervención directa del ejército estadounidense cuando es preciso). Ese papel no es sino el de “policía imperial”. Una fuerza coercitiva que garantiza los intereses de los verdaderos “amos del mundo”: las multinacionales y el gran capital. Y en este sentido, Haití no es sino un ejemplo más. Otro sería Irak y el control del petróleo (y el negocio, más lucrativo aún, de la destrucción –industria militar- y la reconstrucción). O Afganistán y el control de los oleoductos y gasoductos que por él transitan. Y hay muchos más.
Más allá de los viejos esquemas basados en las rivalidades imperialistas, hoy la sociedad global se nos presenta, como afirman los “autónomos” (Negri y Hardt en especial) como un “Imperio” único. Es el resultado político de la imposición de una única sociedad capitalista mundial. Y en esa sociedad está planteada otra cuestión también vinculada a lo que está pasando en Haití: la crisis energética.
Que la subida del precio de los productos agrícolas de primera necesidad está directamente vinculada con el incremento de la producción de biocombustibles es un hecho incuestionable. Que esa tendencia está condenando ya a millones de personas al hambre también. Y que podemos estar ante un futuro inmediato marcado por las hambrunas generalizadas en muchas partes del mundo es más que probable. Salvo que los proletarios cambiemos la tendencia. En ese sentido, el pueblo haitiano nos está dando una lección muy importante. Por dos motivos:
Porque está mostrándonos los resultados de la locura en la que se ha convertido nuestro modelo energético, determinado en última instancia por un modelo de desarrollo insostenible ecológicamente e incompatible con la simple supervivencia de la mayoría de la población. Un modelo que a todos nos afecta o nos va a afectar. No seamos tan necios de pensar que a nosotros no nos va a tocar.
Y porque nos está mostrando cual es el camino, el único camino, que nos queda a todos (sí, a todos) si queremos parar la locura y cambiar el rumbo de los acontecimientos: la lucha. Una lucha abierta y masiva, en la que se mezclan motivaciones económicas inmediatas (el hambre, los precios, el desempleo, la pobreza,…) y políticas (el rechazo a la presencia de tropas, a la represión, a la opresión gubernamental y de las multinacionales,…).
Rosa Luxemburgo analizó el proceso revolucionario desarrollado en Rusia hacia 1905. Utilizó para ello un concepto que una vez tras otra se ha mostrado acertado: la huelga de masas (o huelga política de masas). Esos procesos no son decretados. Surgen de manera espontánea (lo que no quiere decir que sean producto del azar). Son largos y complejos, y no siguen una línea uniforme ni trazada de antemano. Pero es deber y necesidad del proletariado, de todo el proletariado, apoyarlos, desarrollarlos, realizarlos.
Aunque el primer ministro ha sido destituido y el gobierno ha decidido una rebaja del precio del arroz (pero de tan sólo un 15%, no comparable con el alza experimentada), las movilizaciones continúan. Están siendo reprimidas brutalmente no sólo por los cuerpos represivos haitianos, sino también, y especialmente, por las tropas desplegadas por la ONU. A través de su misión Minustah, la ONU tiene (entre militares y policías) unos 9.000 efectivos en Haití, desde que el presidente Aristide fuera derrocado en un oscuro complot en el que participó muy activamente USA. Dada la compleja e incontrolable situación que se desató (una auténtica guerra civil), USA decidió que fuera la ONU quien se encargara del asunto. Así reducía gastos y frenaba la presión internacional en su contra. Desde entonces, los escándalos protagonizados por las tropas “en misión humanitaria” no han cesado, y las condiciones de vida de la población no sólo no han mejorado sino que han ido a peor (aún más).
Varias preguntas surgen: ¿Por qué Haití es cada vez más pobre? ¿Por qué han subido los precios? ¿Qué busca USA (y otras potencias) en un país tan pobre? ¿De qué ha servido la presencia de la ONU? ¿Qué hacen allí realmente esas tropas? ¿Cuál es su verdadera misión?
Es evidente que por su posición geográfica, Haití tiene un valor geoestratégico para USA. Pero, ¿justifica eso por sí sólo su intervencionismo? En nuestra opinión, no. Quizás es más útil observar si, como parece, la mano de obra haitiana, tan barata, puede ser una pieza más en la estrategia de las multinacionales, fundamentalmente en aquellas que utilizan de manera intensiva la mano de obra. Algo similar a las maquilas del textil mexicanas (la mano de obra haitiana sería aún más barata). Además, que sea pequeño y pobre no significa que no tenga campos aprovechables no para dar de comer a los haitianos, sino para la agricultura especulativa de plantación en manos de las multinacionales.
¿Y las tropas de la ONU? ¿Qué hacen allí? Tras la mentira de la misión “humanitaria” lo que realmente se esconde es el papel de la institución internacional en nuestros días (similar al de la OTAN y otros mecanismos, incluida la propia intervención directa del ejército estadounidense cuando es preciso). Ese papel no es sino el de “policía imperial”. Una fuerza coercitiva que garantiza los intereses de los verdaderos “amos del mundo”: las multinacionales y el gran capital. Y en este sentido, Haití no es sino un ejemplo más. Otro sería Irak y el control del petróleo (y el negocio, más lucrativo aún, de la destrucción –industria militar- y la reconstrucción). O Afganistán y el control de los oleoductos y gasoductos que por él transitan. Y hay muchos más.
Más allá de los viejos esquemas basados en las rivalidades imperialistas, hoy la sociedad global se nos presenta, como afirman los “autónomos” (Negri y Hardt en especial) como un “Imperio” único. Es el resultado político de la imposición de una única sociedad capitalista mundial. Y en esa sociedad está planteada otra cuestión también vinculada a lo que está pasando en Haití: la crisis energética.
Que la subida del precio de los productos agrícolas de primera necesidad está directamente vinculada con el incremento de la producción de biocombustibles es un hecho incuestionable. Que esa tendencia está condenando ya a millones de personas al hambre también. Y que podemos estar ante un futuro inmediato marcado por las hambrunas generalizadas en muchas partes del mundo es más que probable. Salvo que los proletarios cambiemos la tendencia. En ese sentido, el pueblo haitiano nos está dando una lección muy importante. Por dos motivos:
Porque está mostrándonos los resultados de la locura en la que se ha convertido nuestro modelo energético, determinado en última instancia por un modelo de desarrollo insostenible ecológicamente e incompatible con la simple supervivencia de la mayoría de la población. Un modelo que a todos nos afecta o nos va a afectar. No seamos tan necios de pensar que a nosotros no nos va a tocar.
Y porque nos está mostrando cual es el camino, el único camino, que nos queda a todos (sí, a todos) si queremos parar la locura y cambiar el rumbo de los acontecimientos: la lucha. Una lucha abierta y masiva, en la que se mezclan motivaciones económicas inmediatas (el hambre, los precios, el desempleo, la pobreza,…) y políticas (el rechazo a la presencia de tropas, a la represión, a la opresión gubernamental y de las multinacionales,…).
Rosa Luxemburgo analizó el proceso revolucionario desarrollado en Rusia hacia 1905. Utilizó para ello un concepto que una vez tras otra se ha mostrado acertado: la huelga de masas (o huelga política de masas). Esos procesos no son decretados. Surgen de manera espontánea (lo que no quiere decir que sean producto del azar). Son largos y complejos, y no siguen una línea uniforme ni trazada de antemano. Pero es deber y necesidad del proletariado, de todo el proletariado, apoyarlos, desarrollarlos, realizarlos.
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